Un recuerdo vivo de la Guerra Civil: el nuevo plafón que dignifica a las víctimas de 1939 en el Alt Empordà

Una fecha para no olvidar: el 7 de febrero de 1939, 40 prisioneros, entre ellos el obispo Anselmo Polanco, fueron fusilados por la retaguardia republicana

29 de marzo de 2026 a las 18:04h

Pont de Molins (Alt Empordà) inauguró ayer sábado, 28 de marzo, el panel de memoria del barranco de Can Tretze, un espacio que recuerda uno de los episodios más trágicos de los últimos días de la Guerra Civil.

En este lugar, el 7 de febrero de 1939, tropas de la retaguardia republicana fusilaron 40 prisioneros del bando nacional, entre los cuales se encontraba el obispo de Teruel, Anselmo Polanco. Posteriormente, durante el franquismo, presos republicanos fueron obligados a construir un monumento en honor a las víctimas mediante trabajos forzados.

Un espacio que se incorpora a la red de memoria democrática

El acto fue presidido por el consejero de Justicia y Calidad Democrática, Ramon Espadaler, y sirvió para presentar la nueva señalización y la resignificación del memorial y de la cruz del cementerio.

Con esta actuación, el barranco de Can Tretze se incorpora a la Red de Espacios de Memoria Democrática de Cataluña, con el objetivo de preservar y explicar este episodio histórico.

Al acto también asistieron la alcaldesa de Pont de Molins, Marie Louise Gournay; la presidenta del MUME y alcaldesa de La Jonquera, Míriam Lanero; el director del Memorial Democrático, Jordi Font, y la directora territorial del departamento en Girona, Núria Gómez.

Un acto de dignificación y memoria

Durante su intervención, Espadaler definió la inauguración como un acto de honestidad y coraje para dignificar a las víctimas y poner la verdad en el centro.

El consejero remarcó que la memoria democrática se fundamenta en tres pilares: verdad, justicia y reparación, y subrayó que hacer visibles estos hechos contribuye a reflexionar sobre la crueldad de las guerras y a preservar la dignidad de todas las víctimas.

No podemos cambiar el pasado, pero sí la manera en que lo afrontamos”, afirmó, destacando el valor de este tipo de iniciativas para construir una sociedad más consciente y comprometida con el “nunca más”.

Del lugar de los hechos al cementerio

Antes de los parlamentos institucionales, las autoridades visitaron el barranco, donde el historiador Miquel Serrano explicó los hechos. Posteriormente, el acto se trasladó al cementerio de Pont de Molins.

La alcaldesa, Marie Louise Gournay, destacó la importancia de la memoria democrática como herramienta para la construcción de la paz y para evitar la repetición de hechos similares.

Cementiri Ponts de Molins
Cementerio Ponts de Molins -

El recuerdo del obispo Polanco

Durante la jornada también se puso de relieve la figura de Anselmo Polanco, una de las víctimas de los fusilamientos, y su vínculo con la Iglesia actual. Espadaler recordó que el obispo, canonizado como mártir, comparte orden con el Santo Padre, que conserva una reliquia suya.

Este hecho cobra especial relevancia a pocos meses de la visita del papa a Cataluña, prevista para el mes de junio.

Un espacio con una nueva lectura histórica

La nueva señalización ofrece por primera vez una interpretación completa de los hechos, integrando tanto los fusilamientos de 1939 como la posterior construcción del memorial durante el franquismo con trabajos forzados.

Durante décadas, el espacio acogió actos del régimen, pero con la democracia quedó descontextualizado y deteriorado. Ahora, la intervención permite recuperar su significado y convertirlo en un espacio de reflexión colectiva.

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Disseny sense títol (70)
Marta Gutiérrez
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