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Los Mossos d'Esquadra han detenido a la propietaria de la agencia de viajes de L'Escala (Alt Empordà) que era investigada por una presunta estafa y a quien atribuyen un fraude de más de 2 millones de euros.
Según la policía, el caso afecta a casi 400 víctimas, que habrían pagado por vacaciones inexistentes o que, una vez iniciado el viaje, descubrieron que la estancia no estaba cubierta íntegramente y que aún tenían importes pendientes por abonar.
La agencia, que operaba bajo el nombre comercial de M'Escapo Viatges, cerró a principios de agosto, después de que el volumen de quejas y reclamaciones se fuera acumulando durante el verano.
Clientes sin retorno del dinero o sin billetes
El caso empezó a tomar dimensión cuando algunos clientes solicitaron la cancelación de los viajes y no recibieron la devolución de los importes avanzados. Otros afectados, incluso, se quedaron sin poder volar porque, al llegar el momento de la salida, la agencia no les había tramitado los billetes electrónicos necesarios para embarcar.
También hay viajeros que descubrieron, ya en el destino, que no constaba pagada la totalidad del paquete contratado y que quedaba una parte del servicio pendiente de liquidar, una situación que provocó nuevas reclamaciones y denuncias.
Del modelo de bajo coste a la comercialización de paquetes cerrados
Fuentes cercanas al caso explican que la actividad de la agencia había comenzado hace unos años con ofertas de viajes económicos basadas en plazas vacantes derivadas de anulaciones previas. Con el tiempo, sin embargo, la responsable habría pasado a vender paquetes turísticos con tarifas cerradas.
Según estos mismos testimonios, ofrecían precios "muy competitivos" gracias a la negociación directa con agencias locales en los destinos finales, con lo cual evitaban intermediarios. En los últimos tiempos, además, la empresa trabajaba exclusivamente en línea y ya no disponía de una oficina física.
Las primeras quejas y la escalada de denuncias
El conflicto se desencadenó después de que diversas familias cancelaran las reservas y no recuperaran el dinero avanzado, a pesar de que esperaron durante semanas. Ante esta situación, presentaron reclamaciones ante la Agència Catalana de Consum.
A principios de agosto, la situación se agravó. A partir de aquel momento, el número de denuncias formales creció de manera notable y se llegaron a superar las 400 denuncias.