El conductor acusado de atropellar mortalmente a una ciclista en la carretera dels Àngels, en Quart, ha asegurado ante el jurado popular que “en ningún momento” pensó que había arrollado a una persona. El procesado, que se enfrenta a una petición de 7 años y 9 meses de prisión, ha admitido que aquella noche había bebido “cuatro o cinco cubatas”, pero sostiene que, después del impacto, creyó que había chocado contra un animal.
Los hechos ocurrieron la madrugada del 30 de octubre de 2021. Según ha explicado al final del juicio, había salido de fiesta con unos amigos durante las Fires de Girona y, al acabar la noche, se encontró con un antiguo compañero de instituto. Ambos decidieron subir en coche hasta el santuario dels Àngels para fumar un cigarrillo y conversar.
El acusado ha negado que subieran a la carretera “a hacer curvas”, tal como sostienen las acusaciones, y también ha rechazado que circulara a gran velocidad. Según su versión, conducía a unos 50 o 60 kilómetros por hora cuando cogió mal una curva y impactó contra la valla.
Creyó que había chocado contra un jabalí
Después del choque, el conductor vio que el parabrisas estaba roto y que una de las ruedas había reventado. Ha admitido que sospechó que había impactado contra algo más que la valla, pero asegura que pensó que podía haber sido un animal.
“Que era una persona no lo pensé en ningún momento. A esas horas y de noche, no me lo pensé en ningún momento”, ha declarado.
El procesado sostiene que no se detuvo inmediatamente porque consideraba que aquel punto de la carretera no era seguro. Según su relato, la intención era llegar hasta el aparcamiento de un restaurante, cambiar la rueda y volver al lugar del accidente para hacer fotografías para la aseguradora del vehículo, que era propiedad de su madre.
Las acusaciones, en cambio, mantienen que los Mossos localizaron al conductor y al copiloto poco después mientras circulaban hacia una pista forestal en sentido contrario al lugar de los hechos. El acusado rechaza que intentara huir y afirma que solo buscaba un espacio donde poder girar.
Dio una tasa de alcohol de 0,87 mg/l
Cuando los Mossos d’Esquadra lo interceptaron, los agentes detectaron síntomas de embriaguez. La prueba de alcoholemia dio un resultado de 0,87 miligramos por litro de aire espirado.
El conductor asegura que no supo que había atropellado a una ciclista hasta que la policía se lo comunicó. Según las acusaciones, el impacto se produjo hacia las ocho de la mañana y fue de una gran violencia: la víctima y la bicicleta golpearon el capó y el parabrisas, y la bicicleta acabó encima de un árbol, a unos tres metros de altura.
La ciclista, de 35 años, quedó gravemente herida en el margen de la carretera. Un cazador que oyó el choque la encontró y alertó a los servicios de emergencias. La mujer murió posteriormente en el hospital a consecuencia de un politraumatismo.
El copiloto dice que iba medio dormido
Durante la vista también ha declarado el amigo que viajaba en el asiento del copiloto, acusado de omisión del deber de socorro. El hombre ha explicado que iba medio dormido porque había bebido y estaba cansado, y que se despertó con el golpe. “Tengo la conciencia tranquila porque no vi a la ciclista. Si tuviera la imagen de ella, no podría vivir tranquilo”, ha afirmado.
Según su versión, pensó que habían impactado contra un árbol o algún elemento metálico y tampoco supo que había una persona herida hasta que los Mossos se lo comunicaron. La Fiscalía reclama para él una multa de 5.400 euros, mientras que su defensa pide la absolución.
La Fiscalía pide 7 años y 9 meses de prisión
El fiscal ha modificado las conclusiones y reclama ahora una pena total de 7 años y 9 meses de prisión para el conductor. La petición incluye cuatro años por la conducción bajo los efectos del alcohol en concurso con un homicidio por imprudencia grave, 21 meses por omisión del deber de socorro y dos años más por conducción temeraria.
Este último delito hace referencia al trayecto posterior al accidente, cuando, según las acusaciones, el procesado continuó circulando con una rueda pinchada, el cristal roto y llegando a invadir el carril contrario, hecho que habría puesto en riesgo la vida del copiloto.
La acusación particular pide la misma pena. La defensa del conductor, en cambio, reclama que se tengan en cuenta varias atenuantes, entre ellas la reparación del daño, después de que el acusado haya consignado 35.000 euros para afrontar la indemnización.
Ahora, una vez acabados los informes finales, el jurado popular deberá retirarse a deliberar y decidir si considera probados los hechos.