Cinco días sin tren: los usuarios de Rodalies en Girona, "agotados" y resignados ante las incidencias

Los pasajeros denuncian falta de información, autobuses insuficientes y retrasos que les obligan a reorganizar cada día la jornada

08 de octubre de 2026 a las 10:15h

Los usuarios de Rodalies de Girona afrontan este jueves la quinta jornada consecutiva con afectaciones en el servicio a raíz de los problemas provocados por el temporal. A primera hora de la mañana, la estación de Girona ha vuelto a mostrar una imagen muy similar a la de los últimos días: colas para coger los autobuses alternativos, pasajeros cansados e incertidumbre sobre los horarios.

Para muchos usuarios habituales, la situación ya no es solo una cuestión de retrasos. Han tenido que salir antes de casa, reorganizar las jornadas laborales y asumir que no saben con certeza cuándo podrán llegar al trabajo ni a qué hora volverán.

"No tenemos tiempo para nada"

Es el caso de Maria Yepes, que cada día se desplaza hasta Sant Celoni para trabajar. Explica que esta semana está siendo especialmente "agotadora" porque tiene que avanzar la hora de salida de casa sin tener garantías sobre cuándo llegará el transporte.

"Nosotros llegamos aquí a la estación sobre las siete, a ver a qué hora llega el bus, porque no tenemos horarios", explica.

El miércoles, según relata, salió de casa sobre las seis y media de la mañana y no volvió hasta medianoche. "No tenemos tiempo para nada, porque todo el día estamos trabajando o esperando el transporte", lamenta.

Yepes entiende que las afectaciones provocadas por el temporal pueden ser inevitables, pero considera que Renfe debería haber podido preparar mejor el servicio alternativo y, sobre todo, informar a los usuarios con más precisión.

"Si tuviéramos unos horarios sería diferente. Han tenido toda la semana para dar al menos unos", critica.

La falta de previsión también tiene consecuencias laborales. Explica que algunos días ha llegado una hora tarde al trabajo y después ha tenido que alargar la jornada, sin saber tampoco cuánto tiempo tendrá que esperar para volver a casa.

Más autobuses hacia Barcelona que hacia las estaciones intermedias

Otro de los problemas que señala Yepes es la frecuencia del servicio alternativo. Según explica, los autobuses que van directamente hacia Barcelona tienen más frecuencia que los que hacen parada en Sant Celoni y otras estaciones intermedias.

Este jueves, mientras esperaba su autobús, ha visto salir varios vehículos hacia Barcelona.

"Sales de casa, pero no sabes cuánto tiempo estarás en la estación ni el tiempo que tendrás que esperar", resume.

"La triste nueva normalidad"

También este jueves ha llegado a la estación Ignacio Magallón, que se desplaza habitualmente entre Girona y Barcelona por trabajo. Esperaba que el servicio ya se hubiera recuperado, pero se ha vuelto a encontrar con los autobuses alternativos.

"Esperábamos que hoy ya estaría bien, pero todavía seguimos así, esperando a ver cuándo saldremos", explica.

Magallón tiene un abono de Cercanías y está acostumbrado a hacer el trayecto en tren, pero asegura que las incidencias se han convertido en una constante.

"Esta semana, por las lluvias, quizás está justificado, pero siempre hay algo. Un corte de vía o un robo de cable", lamenta.

Lo que más le preocupa es la incertidumbre. "Siempre estamos a la expectativa", afirma.

El pasajero explica que habitualmente ya deja un margen de tiempo para sus desplazamientos, pero que tener que añadirle media hora más sin saber si será suficiente le complica la organización.

También critica la falta de información y asegura que a menudo tiene que consultar las redes sociales o los medios de comunicación para saber qué está pasando.

"Al final ya estamos todos un poco resignados a aceptar, tristemente, que esto es la normalidad, cuando un servicio debería ser todo lo contrario", reflexiona.

Reuniones aplazadas y más estrés para los pasajeros

En la estación también estaban este jueves Anna Struck y Enin Kaduk, que se dirigían hacia Barcelona. Ambos esperaban que después de cuatro o cinco días las afectaciones ya hubieran desaparecido.

"Después de cuatro o cinco días que ya han pasado las lluvias, continúa sin funcionar", lamentan.

Los dos pasajeros contaban poder coger un autobús equivalente al tren de las 8.19 h, pero no ha habido ninguno que saliera a esa hora y han tenido que esperar.

"La equivalencia entre autobuses y trenes no se corresponde", critican.

La situación les obliga a volver a calcular la hora de llegada a Barcelona y a modificar la jornada laboral. "Llegas tarde al trabajo, tienes que aplazar reuniones y todo ello genera un poco de estrés, sobre todo por la mañana", explican.

La incertidumbre también afecta al trayecto de vuelta. Los usuarios aseguran que no tienen claro desde dónde saldrán los autobuses ni hasta qué estaciones llegarán los trenes si el servicio se recupera parcialmente.

Otro inconveniente es que algunos autobuses tienen parada en Sant Andreu y no llegan hasta Sants. "No hay información de nada, tienes que ir preguntando a la gente", lamentan.

Algunos usuarios ya se plantean dejar el tren

Kaduk, que es alemán y pasa dos meses en Cataluña para trabajar en la universidad, compara la situación con el servicio ferroviario de su país. Admite que la Deutsche Bahn también tiene una mala reputación, pero considera que Renfe aún funciona "peor".

Ante la posibilidad de que las incidencias se mantengan, ambos ya se plantean buscar alternativas.

"Mañana volveremos a ir y ya iremos en moto", explican.

El cambio de transporte les permitiría evitar la dependencia de los autobuses alternativos, pero también supone más gasto y el uso de un vehículo privado, una opción que, recuerdan, no está al alcance de todos.

Cinco días después, los autobuses continúan sustituyendo los trenes

Mientras tanto, la estación de Girona ha vuelto a funcionar este jueves con autobuses sustitutorios para cubrir parte de los trayectos afectados.

Entre las ocho y las nueve de la mañana, no aparecía programado ningún tren de la R11, mientras que sí que había circulaciones previstas de la RG1.

Cinco días después del inicio de las afectaciones, los usuarios continúan esperando una normalización del servicio mientras intentan adaptar sus rutinas a unos horarios que, según denuncian, continúan siendo difíciles de prever.

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