La Audiencia de Girona ha juzgado este miércoles a un hombre acusado de violar a una mujer a quien la fiscalía atribuye haber aprovechado el estado de intoxicación alcohólica en que se encontraba la víctima durante la noche de Reyes del 2023, en un piso del barrio de Santa Eugènia de Girona.
El acusado se enfrenta a 12 años de prisión, según la petición de la acusación particular, mientras que el ministerio público reclama 8 años por el mismo delito y la defensa ha solicitado la absolución.
La versión de la víctima y de sus familiares
Según el relato expuesto en el juicio, el acusado era amigo de la pareja de la víctima y todos juntos comenzaron la velada en un bar, donde estuvieron tomando unas cervezas
. Más tarde se añadió la mujer, acompañada de su hermana y de las hijas, después de que su marido le pidiera que fuera.
La noche continuó con cena y bebida, y, cuando el establecimiento cerró, el hombre investigado les invitó a seguir el encuentro en su domicilio. Una vez allí, todos continuaron charlando y bebiendo
, tanto cervezas como otra bebida que la víctima y su pareja no han sabido concretar, mientras que el acusado ha afirmado que era whisky. Según explicaron, el hombre había preparado dos habitaciones: una para la pareja y otra para la hermana y las hijas de la mujer.
El marido ha declarado que él fue el primero en caer
y que, tras encontrarse indispuesto, se tumbó en el sofá y se durmió. Las hijas y la hermana también se fueron a dormir, y él ha asegurado que su mujer estaba bien
cuando la dejaron en la sala de estar hablando con el acusado.
La víctima, por su parte, ha explicado que, a partir de un momento de la noche, no recuerda nada y que el primer recuerdo claro que tiene es el del día siguiente, cuando salía del piso con una ropa que no era la suya y con la sensación corporal de penetración
.
Después, ha añadido, empezó a tener flashes
de la noche, entre los cuales destaca la imagen de ella con los pantalones bajados y el acusado encima suyo agrediéndola sexualmente. También recuerda haber vomitado y que su hermana la duchó.
Ni la pareja ni la hermana presenciaron el presunto ataque sexual, pero ambos han dicho al tribunal que sospecharon que algo no iba bien porque la víctima estaba medio desnuda
, muy mal
, sin capacidad para entender lo que le decían y muy afectada
por el alcohol.
Las pruebas periciales y la negativa del acusado
En la vista también han declarado la psicóloga del Servei d’Intervenció Especialitzada (SIE) que atendió a la mujer después de la denuncia y las forenses, que han concluido que presenta síntomas compatibles con un transporte
por estrés postraumático. Las profesionales han señalado, además, que es habitual
que en casos de agresiones sexuales haya inicialmente un bloqueo de los recuerdos y que no consta en el historial de la víctima ningún otro episodio que se pueda vincular con un trauma previo.
El acusado, que ha comparecido al final del juicio y solo ha respondido a las preguntas de la defensa, ha negado tanto la agresión sexual como cualquier contacto íntimo con la víctima aquella noche. Según su versión, cuando la pareja, las hijas y la hermana de la mujer ya dormían, y después de haberse acabado las cervezas y una botella y media de whisky, decidió irse a dormir. Ha asegurado que se encerró en la habitación, se desnudó y se quedó solo en ropa interior.
En su relato, entonces oyó ruido en la puerta y, al abrir, se encontró a la víctima tendida en el suelo y vomitando. El hombre ha afirmado que lo único
que hizo fue intentar levantarla y que, como no lo consiguió, fue a despertar a la hermana de la mujer para que, entre los dos, la llevaran al lavabo y la ducharan. Estaba muy mal
, ha declarado. También ha explicado que, después de aquella noche, intentó hablar con la pareja de la víctima, pero que él no quiso.
El juicio ha quedado visto para sentencia.
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