La asociación de comerciantes Sant Antoni Comerç, que agrupa 261 establecimientos, ha solicitado un plan integral e inmediato de seguridad y convivencia a raíz de los hechos ocurridos este fin de semana, cuando se detuvo a un menor implicado en la muerte de un hombre por arma blanca cerca del barrio.
Problemas persistentes en zonas concretas del barrio
En su comunicado, la entidad destaca que diversos lugares, especialmente en la parte baja de Sant Antoni y en torno a la ronda de Sant Pau, sufren “problemas de inseguridad, venta ambulante irregular, incivismo, falta de limpieza, sinhogarismo y degradación del espacio público”. Esta situación está “anquilosada desde hace años” y se ha visto “agravada en los últimos meses”. Además, expresan que esta realidad es “del todo insostenible para la convivencia” y genera una notable inquietud entre comerciantes y vecinos.
Impacto directo en el día a día del barrio
Sant Antoni Comerç señala que estas problemáticas afectan directamente “el día a día de los establecimientos, de sus trabajadores, del vecindario y de todas las personas que visitan el barrio”, generando “una sensación creciente de miedo e inseguridad, especialmente a partir de las ocho de la noche”.
Reclamaciones específicas a las administraciones
La asociación exige una respuesta “urgente, coordinada y sostenida en el tiempo” por parte de los órganos competentes. Entre las demandas concretas figura la instalación de patrullas fijas durante las 24 horas tanto de la Guardia Urbana como de los Mossos d’Esquadra en la zona cercana a la ronda de Sant Pau.
Así mismo, reclaman una mayor presencia policial con acciones dirigidas contra la delincuencia en las calles más afectadas: Aldana, Marquès de Campo Sagrado y Parlament, especialmente en el tramo delimitado entre la ronda de Sant Pau y la calle Comte Borrell.
La entidad considera “imprescindible” que haya una coordinación efectiva entre los dos distritos implicados: el Eixample y Ciutat Vella.