Las fuertes lluvias de las últimas horas han provocado el derrumbe de un talud situado al lado de las vías del tren en Granollers, generando una riada de agua y barro que ha afectado diversas viviendas, aparcamientos y vehículos.
El incidente se ha producido en la calle Esteve Terrades, entre la plaza de la estación de Granollers Centre y la rotonda de acceso a la ronda. Con la caída del talud también se han desprendido materiales de obra que había en la zona y diversos árboles, que han acabado arrastrados por la fuerza del agua.
Adif ha informado que está haciendo un reconocimiento de la zona afectada para comprobar el estado de la infraestructura.
El agua entra en cuatro casas
Una de las zonas más castigadas ha sido la calle Vicenç Albarranch, perpendicular a las vías. El fuerte desnivel ha canalizado la riada directamente hacia los aparcamientos de cuatro casas unifamiliares situadas por debajo del nivel de la calle.
Los vecinos han relatado momentos de mucha tensión durante la madrugada. Àlex ha explicado que sobre las cuatro y media ya lo tenían “todo inundado”, con el agua por encima de la mitad de los coches y subiendo por las escaleras de las viviendas.
Otra afectada, Cati, ha comparado la escena con “una cascada” y ha lamentado los destrozos provocados por el agua: “Lo tenemos todo para tirar”.
Los residentes atribuyen buena parte de la entrada repentina de agua a la cesión del talud, que habría quedado saturado por la lluvia. El movimiento del terreno también ha hecho caer el material de obra acumulado en la parte superior y ha arrastrado árboles situados más abajo.
Coches atrapados entre el barro
La riada ha dejado numerosos vehículos atrapados entre el barro, tanto en la calle de las vías como en los alrededores de la rotonda. Algunos coches no podían arrancar y han tenido que ser retirados con grúas para poder limpiar la zona.
La presencia de barro también ha obligado a restringir el tráfico en algunos puntos mientras trabajaban los servicios para retirar los sedimentos acumulados.
Las inundaciones no se han limitado al entorno ferroviario. En la calle Joan Vinyoli, diversos bajos y aparcamientos también han sufrido entradas de agua.
Los vecinos denuncian que el desnivel de la calle provoca problemas cada vez que se producen precipitaciones intensas. “Es la tercera vez que nos pasa”, ha explicado David, que ha relatado cómo los residentes han intentado sacar vehículos y objetos de valor antes de que el agua continuara subiendo.
A pesar de los esfuerzos, cuatro coches no se han podido retirar a tiempo y han quedado afectados por la inundación.
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