El prestigioso chocolatero catalán que abre su primera tienda en Barcelona, en el antiguo local de la histórica Fargas

El chocolatero Lluc Crusellas inaugura esta semana el establecimiento, donde mantendrá productos emblemáticos de la casa bicentenaria y sumará elaboraciones de su marca Eukarya

02 de noviembre de 2026 a las 08:56h
Actualizado: 02 de noviembre de 2026 a las 08:57h

El chocolatero Lluc Crusellas, ganador del World Chocolate Master 2022 y propietario de Eukarya, con sede en Vic, abrirá este jueves su primera tienda en Barcelona en el número 16 de la calle del Pi, en el barrio Gótico, en el local donde ha funcionado Fargas.

El establecimiento toma el relevo de una casa vinculada a la historia del chocolate en la ciudad desde 1827 y Crusellas llega después de que los propietarios quisieran dar "un paso al lado" y buscaran a alguien que continuara el legado. El chocolatero resume así el traspaso: "Para mí es devolverle a la chocolatería lo que me ha dado hasta el día de hoy".

Un emplazamiento que encaja con el proyecto

Según explica Crusellas, la oportunidad surgió la primavera pasada a través de un contacto común con los responsables de Fargas. Eukarya llevaba tiempo valorando instalarse en Barcelona, pero aún no tenía decidido ni el lugar ni el barrio, hasta que el local de la calle del Pi, muy cercano a la calle Petritxol, le pareció "muy bien".

El chocolatero Lluc Crusellas es ganador del World Chocolate Master 2022

El chocolatero define esta zona como "el barrio chocolatero puro y duro" y defiende que el nuevo proyecto llega "a sumar". La propuesta quiere conservar la esencia de Fargas y, al mismo tiempo, hacer convivir los productos de la casa con los de Eukarya.

Productos históricos y nuevas incorporaciones

El nuevo espacio mantendrá piezas emblemáticas de la casa, como el chocolate a la piedra, elaborado con el molino de piedra y con el apoyo del mobiliario histórico, que también se quiere destacar. Al mismo tiempo, la tienda incorporará suizos y chocolate a la taza para llevar.

También se venderán las trufas heladas, el marron-glacé y parte de la bombonería de Fargas, y también las tabletas, los bombones y los turrones de Eukarya. Todo ello se comercializará para llevar, ya que en el establecimiento no habrá servicio de degustación.

Como novedad, el chocolate a la taza se ofrecerá con soletillas, una propuesta que no hace Eukarya en Vic ni hacía Fargas.

Una tienda pensada también para divulgar el producto

El proyecto reserva una zona de catas personalizadas para grupos reducidos. Crusellas quiere que la gente hable de chocolate como habla de quesos y entienda "qué es un origen, qué es un porcentaje, qué es un tueste".

El nuevo espacio mantendrá piezas emblemáticas de la casa con nuevos productos de cosecha propia marca Eukarya

El objetivo, según defiende, es dar valor al producto y que el público conozca mejor el sector.

Respeto por el legado de Fargas

Crusellas admite que recoger un legado de casi doscientos años le genera "mucho respeto", pero también ilusión. Los responsables de Fargas le han acompañado en la elección de los productos que se mantienen, en una operación que él interpreta como una manera de preservar patrimonio en una ciudad donde, cada vez más, se pierden locales centenarios.

La trayectoria de Fargas se remonta a 1827, cuando se documenta la primera referencia de un maestro chocolatero en la plaza de la Cucurulla. En 1887, Josep Fargas asumió el negocio y le dio nombre. La casa elaboraba recetas personalizadas para algunas de las familias más conocidas de Barcelona y, en 2016, se trasladó al número 16 de la calle del Pi.

Un crecimiento rápido para Eukarya

Formado en el Espai Sucre y en la Escola Hofmann, Crusellas es también jefe de pastelería de El Carme. Explica que el crecimiento de Eukarya ha sido "muy rápido" y que en tres años "han pasado muchas cosas", motivo por el cual ve la apertura en Barcelona como una oportunidad para llevar su producto a la ciudad.

Ganar el World Chocolate Masters en 2022 y entrar este año en Relais Desserts le ha aportado motivación, pero también "una presión añadida". Crusellas defiende que los jóvenes deben dar pasos adelante y cree que el chocolate "cada vez tendrá más valor".

De momento, no se plantea abrir más tiendas, aunque tampoco cierra la puerta. "Toca aterrizar bien aquí, hacerlo con sensatez", resume.

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