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Los Mossos d’Esquadra han admitido “preocupación” por la convocatoria de Blocus prevista para la noche de la Castanyada, el 31 de octubre, en Barcelona. Este miércoles, en una comparecencia en la comisión de Interior del Parlament, la comisaria jefa del cuerpo, Sílvia Catà, ha explicado que “la única” convocatoria que “preocupa” al cuerpo policial es la de este sábado, dinamizada por dos grupos de Telegram -ahora ya cerrados- con más de 2.000 miembros cada uno.
Llamamientos a robar, hacer barricadas y agredir a la policía
Según ha detallado Catà, en estos canales se hacían llamamientos para entrar a robar en joyerías y tiendas de tecnología, “hacer barricadas” y agredir a la policía. La comisaria ha señalado que los agentes trabajan con diversos indicadores para determinar si una convocatoria en las redes puede convertirse en una “amenaza real”: quién la promueve, si se concreta con día, hora y lugar, la evolución de sus seguidores, la posibilidad de confrontación con contra convocatorias y, sobre todo, si hay un llamamiento explícito a la violencia, el indicador “más determinante”.
En este sentido, ha subrayado que es la suma de todos estos factores lo que convierte una movilización digital en una amenaza o no. Como no había precedentes recientes y la participación de menores de edad ha sido “especialmente significativa”, los Mossos se encontraron con unos hechos “de intensidad poco habitual”. El domingo 24, al día siguiente de los disturbios en Barcelona, Catà ya había reconocido que los saqueos eran “bastante inexplicables”. “No es una manifestación de las que estamos acostumbrados a proteger”, apuntó.
Parlon habla de un fenómeno nuevo y defiende el dispositivo
La consejera de Interior, Núria Parlon, ha advertido de la “anomalía” que supone este “fenómeno nuevo” de “violencia juvenil”. Durante su intervención, ha remarcado que Blocus es “muy nuevo y diferente”, y que se presenta bajo “supuestas movilizaciones estudiantiles” que, en realidad, “solo responden a actividades de pillaje”.
Parlon ha garantizado que pondrá “todos los medios” al alcance para conocer este fenómeno y que, desde el punto de vista policial, se abordará “con la dimensión que toca”: “Estamos preparados para dar la mejor respuesta”, ha remarcado. La consejera ha dado por hecho que la noche de la Castanyada habrá que “afrontar un episodio similar” y ha instado a las instituciones y a las familias a proteger a los menores de edad para que “no caigan en las trampas” de quienes organizan, promueven e impulsan estas convocatorias.
En una segunda intervención ante los grupos parlamentarios, Parlon ha criticado a los partidos que han asegurado que el dispositivo policial estaba “mal planificado”. También ha preguntado, con tono retórico, si consideran que la policía de Francia es “inepta e inútil” porque los disturbios se alargan durante semanas. “No podemos pedir milagros a la policía”, ha remachado Parlon, que ha negado que la situación vivida el sábado pasado en Barcelona se hubiera arreglado con 200 agentes más de los Mossos. “El fenómeno es nuevo, y no debería ser una piedra contra quien gobierna”, ha reflexionado.
Asimismo, la titular de Interior ha concluido que hay un “problema de fondo” si se confirma que “una parte de los jóvenes” decide secundar estas convocatorias “violentas”.
132 detenidos y canales de Telegram bloqueados
El director general de los Mossos, Ferran López, ha explicado que el 64,8% de los detenidos por los disturbios del sábado pasado en Barcelona tienen nacionalidad española. El 32% son extranjeros, y del 3,1% restante la policía no tiene datos. Del total, el 74,2% no tenía ningún antecedente.
López también ha señalado que es la “primera vez” que no hay la “necesidad” de llevar ningún “lema, bandera o argumento” para manifestar el “grado de violencia” vivido en la capital catalana el sábado pasado. Además, ha admitido que a la policía le faltó “graduar lo que podía pasar”, porque no había ningún “histórico” previo, un hecho que, según ha dicho, condicionó el dispositivo.
Mientras tanto, Telegram ha ido bloqueando diversos grupos de Blocus que incitaban a los saqueos del próximo sábado en Barcelona, como por ejemplo BLOCUS-BCN y BLOCUS-BCN2. Los Mossos, a su vez, han pedido ayuda al Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado (CITCO), organismo estatal, para bloquear o cerrar este tipo de canales. El objetivo es prevenir la difusión de mensajes que incitan a disturbios como los del sábado pasado. En total, los Mossos detuvieron a 132 personas, según la policía. De estas, 89 son menores, según la fiscalía.
Reproches de los grupos parlamentarios al dispositivo
Durante el turno de los grupos, el portavoz adjunto de Junts en el Parlament, Josep Rius, ha preguntado a Parlon, Catà y López si consideran que el operativo policial del pasado sábado era “proporcionado” a los disturbios vividos en Barcelona y ha pedido la dimisión de la consejera.
Desde ERC, Laia Cañigueral ha insistido en esta cuestión y también ha preguntado si se “valoró correctamente” el “riesgo” que comportaba la convocatoria bajo la etiqueta Blocus. El diputado del PPC, Alberto Villagrasa, ha afirmado que “el dispositivo no estaba bien dimensionado” y ha instado al Govern a “acusar” a los participantes de estos disturbios “de grupo terrorista u organización criminal”.
Desde la bancada de Vox, Sergio Macián de Greef ha descartado que los participantes de los disturbios fueran “pobres estudiantes” y ha acusado al PSC, Junts y ERC de haber “dado alas a la delincuencia extranjera”. La diputada de Aliança Catalana, Rosa Maria Soberana, ha seguido el mismo hilo y ha pedido a Parlon saber la nacionalidad de las personas detenidas y conocer qué “cambios” se producirán a nivel policial para que “no se repitan” actos de vandalismo como los del sábado pasado.
El diputado de los Comuns, Andrés García Berrio, ha puesto el foco en la responsabilidad de las redes sociales a la hora de hacer circular datos sobre convocatorias como las del pasado sábado, aunque ha lamentado que “no hubo suficiente capacidad de anticipación” del Govern ante la información que circulaba. Por su parte, el parlamentario de la CUP, Xavier Pellicer, ha criticado las “insinuaciones e indirectas” que, a su parecer, han verbalizado los representantes de Interior sobre los disturbios, y ha mencionado el “malestar social creciente” de la juventud como una de las “muchas causas” detrás de los hechos del pasado sábado.
Finalmente, el socialista Christian Soriano ha instado a los grupos parlamentarios a tejer un “mínimo consenso” para hacer frente al “fenómeno nuevo” que suponen estas convocatorias difundidas a través de redes sociales y sin una organización clara.