Pediatras del Hospital de Sant Pau de Barcelona detectaron lesiones anales, al menos superficiales, en el bebé que posteriormente ingresó en la UCI de Vall d’Hebron por un presunto caso de maltrato. Según fuentes jurídicas, los profesionales que han declarado ante el juzgado instructor han explicado que, en una visita de urgencias el 16 de marzo, el menor presentaba una fractura de fémur y otras lesiones que motivaron la activación del protocolo de protección infantil.
El caso se remonta al 10 de marzo, cuando los padres llevaron al bebé al CAP Roger de Flor para la revisión mensual. Los profesionales observaron un hematoma escrotal y lo derivaron al Hospital de Sant Pau para que le hicieran una ecografía. Aquel mismo día, los pediatras vieron lesiones en diversas partes del cuerpo, pero no detectaron ninguna fractura de fémur ni lesiones anales, ya que no se hizo una exploración en esa zona.
La ecografía concluyó que el hematoma no estaba relacionado con una bolsa de orina colocada días antes en el Hospital del Mar, sino que era compatible con un traumatismo, aunque no se pudo determinar la causa exacta ni la gravedad.
Las lesiones más graves habrían aparecido días después
El viernes 13 de marzo, los padres volvieron al CAP y los sanitarios no apreciaron lesiones más graves que las observadas tres días antes. Pero el lunes 16 acudieron de urgencias a Sant Pau por nuevas lesiones. En aquella visita, los profesionales sí que detectaron la fractura de fémur y lesiones anales superficiales.
Fue entonces cuando el hospital activó el protocolo contra el maltrato infantil y derivó al bebé a Vall d’Hebron, centro de referencia en estos casos, para que se le hicieran más pruebas. Según las fuentes consultadas, la investigación sitúa las lesiones más graves entre el viernes 13 y el lunes 16 de marzo, cuando el bebé tenía unas seis semanas de vida.
Una médica de Sant Pau ha declarado que, cuando se comunicó a los padres la activación del protocolo, estos reaccionaron de manera pasiva, mientras que la madre pidió que se investigaran las lesiones. También ha explicado que los progenitores se mostraron distantes con el bebé durante la exploración médica.
Vall d’Hebron reclamó la presencia de los Mossos
Una vez en Vall d’Hebron, los médicos priorizaron la atención a la fractura de fémur, que podía comportar un riesgo grave si un fragmento del hueso afectaba la arteria femoral. Esta situación dificultó inicialmente una exploración completa de las lesiones anales.
Horas después, con una resonancia magnética, los profesionales pudieron concretar el alcance de las lesiones y reclamaron la presencia de los Mossos d’Esquadra. Según las mismas fuentes, algunas lesiones presentaban varios días de evolución y ya habían comenzado a cicatrizar.
Los dos progenitores acabaron detenidos en el marco de la investigación por este presunto caso de maltrato al bebé.
