El padre del bebé que acabó en la UCI del Hospital Vall d'Hebron de Barcelona con lesiones graves reconoció ante su familia que había sacudido al niño y que, en algún momento, lo trató de manera "brusca". También admitió que quizás lo había estirado fuerte por las piernas y que para calmarlo le había enrollado una manta con fuerza.
Fuentes jurídicas han explicado que la familia paterna ha manifestado al juzgado que el hombre es "brusco" y poco hábil con el hijo, pero no creen que hubiera querido hacerle daño voluntariamente ni disponen de indicios en este sentido.
Testimonios familiares ante el juzgado
Este viernes han comparecido en el juzgado especializado en violencia sobre menores diversos miembros de los dos lados familiares: los abuelos paternos, el hermano del padre investigado y la pareja de este último; así como los abuelos maternos, la hermana y un primo de la madre. Cabe destacar que ninguno de estos testimonios tenía obligación legal de declarar.
Tanto los padres como el hermano del padre han descrito al investigado como una persona físicamente fuerte pero inconscientemente "brusca", también hacia el niño. Han relatado que tiene ciertas obsesiones y un carácter maniático, pero descartan cualquier pulsión pedófila. Además, aseguran —en contraste con otros testimonios— que estaba ilusionado con la crianza del hijo.
Se han referido a él como alguien frío, poco efusivo, con dificultades para gestionar el estrés y propenso a bloqueos emocionales; todo esto sin mostrar comportamientos violentos. También han indicado que no tiene mucha maña con niños en general y a menudo evitaba cogerlos por inseguridad o bloqueo.
Visitas familiares previas al ingreso hospitalario
Por otro lado, se ha detallado que los padres del progenitor están separados y visitaban la familia por separado: mientras la madre iba cada miércoles por la mañana hasta mediodía, el padre lo hacía en diferentes momentos. La madre ha explicado que cuando ella estaba presente, la mujer siempre dormía y era él quien se encargaba del niño, al que siempre vio bien.
La última semana antes de la hospitalización del bebé, según fuentes judiciales, el hijo investigado pidió a su padre no ir porque su mujer sufría complicaciones derivadas de una cesárea reciente.
Punto de vista de los abuelos maternos
Los abuelos maternos han relatado haber visto poco al niño durante las primeras seis semanas de vida dado que los padres argumentaban querer estar "tranquilos" ante los llantos constantes del bebé. En la última semana antes de ser ingresado en Vall d’Hebron ya no tuvieron contacto visual con él. Así pues, probablemente fue la abuela paterna quien lo vio por última vez cinco días antes del ingreso hospitalario.
Cura y preocupación expresadas por la madre
El abuelo materno junto con una tía materna y un primo —todos médicos vinculados a Vall d’Hebron— han destacado la gran cura mostrada por la madre hacia su hijo. Ésta tenía experiencias negativas durante parto mediante cesárea; siendo enfermera en el mismo hospital buscaba privacidad para el bebé. Por ello mismo acudió a diversos centros médicos antes de dirigirse finalmente a Vall d’Hebron buscando soluciones a los llantos persistentes del pequeño.
Además, tanto la hermana como el primo trabajan también en Vall d’Hebron y aseguraron no llevar nunca a sus hijos allí para visitas médicas habituales.
Evidencias comunicativas aportadas por los familiares maternos
También se explicó que la madre enviaba fotos periódicas a sus parientes sobre aspectos como las deposiciones o un moratón visible en una mejilla del niño preguntando qué podía ser. En un mensaje de voz compartido con médicos familiares hizo escuchar cómo respiraba su hijo porque sospechaba algún problema respiratorio.
Este primo relata mantener contacto casi diario con ella; motivo por el cual el magistrado ha solicitado copia de los mensajes móviles intercambiados entre madre y hermana investigadas. La mujer también compartía imágenes del bebé con suegros y cuñada —con quien mantenía mucha relación estrecha—.
Avisos sobre actitudes observadas respecto al maltrato
Todos estos familiares indicaron que si bien consideraban al padre "brusco" cuando interactuaba con el bebé no veían signos evidentes ni habían detectado nunca ninguna acción violenta ni contra él ni contra ella misma. Además corroboraron un carácter general frío y poco cariñoso en este hombre investigado.