Los vecinos y vecinas del barrio de Can Llong disponen desde esta semana de una nueva valla que protege el paso de la línea ferroviaria en uno de los puntos más vulnerables y transitados de su entorno.
La actuación se ha llevado a cabo entre la calle Budapest y la plaza Lisboa, y también en el tramo que conecta este punto con la carretera C-58C, cubriendo un recorrido total de 1.241 metros. La inversión destinada a esta infraestructura ha sido de 579.094,23 euros, según han informado las autoridades locales.
Medidas para garantizar la seguridad escolar
Esta zona es especialmente sensible por la proximidad inmediata a dos centros educativos: la Escola Can Llong y el Institut Arraona. Durante las horas de entrada y salida escolares, se registra una elevada afluencia diaria de niños, adolescentes y familiares.
El objetivo principal de la instalación es impedir el acceso no autorizado a las vías ferroviarias en este sector, reduciendo así los riesgos asociados a posibles incidentes o accidentes. Con esta barrera física se limita efectivamente el paso por puntos que hasta ahora quedaban sin protección adecuada.
Evaluación técnica y respuesta ciudadana
Fuentes municipales han destacado que esta actuación responde a demandas reiteradas del vecindario que reclamaba medidas concretas para aumentar la seguridad vial en este ámbito tan transitado.
La colocación simultánea de vallas a ambos lados de las vías refuerza la prevención ante situaciones potencialmente peligrosas derivadas del contacto directo con los trenes o las infraestructuras asociadas.