Entre estanterías llenas de libros, cajas de vinilos y un espacio preparado para acoger conciertos, recitales o presentaciones, La Conxita (Carrer del Vallespir, 59) se ha consolidado en solo tres años y medio como uno de los puntos de encuentro culturales del barrio. Situada en el corazón de Sants, esta librería independiente ha sabido crear una comunidad fiel alrededor de la literatura, la música y la vida vecinal.
El establecimiento abrió sus puertas el 14 de noviembre de 2022. Su impulsor, Marcel Padró, explica que el proyecto nació de la unión de dos pasiones. “Yo siempre había querido tener una tienda de discos, pero sentía que había nacido en el momento equivocado. Encontré una pareja que tenía el sueño de tener una librería y pensé que, si lo juntábamos, ya no lo veía tan loco”, recuerda.
Antes de abrir el local, ya vendían discos de segunda mano desde casa. Con el tiempo, el proyecto evolucionó hasta convertirse en el espacio actual. Después de varios cambios personales, hoy la librería está gestionada por el mismo Marcel y su hermana, Aina.
Aunque inicialmente no tenían previsto instalarse en Sants, el destino los llevó hasta el barrio. “Teníamos muy claro que queríamos que fuera una librería de barrio, pero no necesariamente aquí. Al final fuimos a parar a este local y no lo cambiaríamos por nada. Es el mejor barrio”, asegura.
Más que una librería
La Conxita no es solo una librería o una tienda de discos. Desde su apertura, el espacio ha apostado por convertirse en un punto de encuentro cultural para el barrio, con una programación variada que va mucho más allá de la venta de libros y vinilos. A lo largo del año, sus paredes acogen presentaciones literarias, presentaciones de discos, recitales poéticos, actuaciones musicales e incluso propuestas teatrales. “Hacemos muchas cosas. Depende del día un poco, pero no paramos mucho. Un poco lo que la luna nos proponga. Hacemos presentaciones de discos, de libros, hemos hecho algo de teatro o recitales de poesía”, explica Padró. Esta voluntad de abrir el espacio a diferentes disciplinas culturales ha contribuido a crear una programación diversa que atrae público de todas las edades.
Las actuaciones en directo se han convertido en una de las actividades más populares de la librería. Especialmente los sábados al mediodía, cuando el establecimiento organiza conciertos y otras propuestas culturales que llenan el local de vecinos y visitantes. “Normalmente los sábados lo hacemos de doce a una más o menos”, detalla mientras que asegura que la respuesta del público acostumbra a ser muy positiva. “El sábado siempre hay alguien”, afirma.
Aunque la música tiene un papel destacado en la programación, no es la única protagonista. La librería busca mantener un equilibrio entre diferentes expresiones culturales, hecho que ha ayudado a consolidar una comunidad fiel alrededor del proyecto.
Otro de los rasgos distintivos de La Conxita es su apuesta por los productos de segunda mano, una filosofía que forma parte de la esencia del negocio desde sus inicios. De hecho, cuando abrieron las puertas, la mayor parte del fondo estaba formado por libros usados. “Cuando empezamos era un 90% de segunda mano”, recuerda. A pesar de ello, con el paso del tiempo, la oferta de novedades editoriales ha ido ganando protagonismo y ocupando más espacio en las estanterías. A pesar de ello, la segunda mano continúa siendo una pieza fundamental del proyecto. “Poco a poco hemos ido ganando espacio para los libros nuevos, pero todavía queda toda la sala del final dedicada a la segunda mano”, explica.
Esta combinación entre novedades y ejemplares de segunda mano permite a los lectores encontrar desde las últimas publicaciones hasta libros descatalogados o pequeñas joyas difíciles de localizar en otros establecimientos. Una propuesta que encaja con el espíritu de proximidad y descubrimiento que caracteriza a La Conxita y que la ha convertido en uno de los espacios culturales de referencia de Sants.
El origen de un nombre singular
Uno de los elementos que despierta más curiosidad entre los clientes que entran por primera vez en la librería es su nombre. Lejos de responder a una referencia literaria o a algún personaje conocido del barrio, la historia de La Conxita tiene un origen tan cotidiano como inesperado.
Todo se remonta a los años previos a la apertura del negocio, cuando Marcel Padró y su entonces pareja se dedicaban a comprar y vender discos de segunda mano desde casa. En una de aquellas adquisiciones adquirieron una colección que había pertenecido a una mujer mayor que acababa de morir. “Compramos unos discos a un chico que eran de su abuela. Ni siquiera recuerdo cómo se llamaba ella, pero nosotros, en casa, nos referíamos a ella como los discos de la Conxita, porque nos parecía un nombre muy de señora mayor”, recuerda Padró.
Lo que comenzó como una simple broma privada acabó convirtiéndose en una expresión habitual. “Tanto decirle así, tanto decirle así, que cuando tuvimos que buscar un nombre para la tienda ya nos salió de manera natural”, explica. De esta manera, aquel apodo improvisado acabó dando identidad a un proyecto que hoy es una referencia cultural en el barrio.
Inicialmente, el nombre del negocio iba a ser simplemente La Conxita. Sin embargo, cuando crearon los perfiles en las redes sociales se encontraron con un pequeño inconveniente. “Cuando nos abrimos Instagram no nos dejaban poner solo La Conxita y tampoco queríamos añadirle palabras como tienda o librería. Al final le pusimos La Conxita de Sants y así se quedó”, explica.
Con el paso del tiempo, el nombre ha acabado encajando perfectamente con el espíritu de proximidad del establecimiento. Hoy, muchos vecinos del barrio ya identifican La Conxita de Sants como un espacio de referencia para descubrir libros, vinilos y actividades culturales, sin saber que detrás de esta denominación está la historia de una colección de discos y una abuela desconocida que, indirectamente, acabó bautizando una de las librerías más singulares del barrio.
Vinilos en plena revitalización
En un momento en que el vinilo vive una nueva etapa de popularidad, La Conxita se ha consolidado como un punto de referencia para los aficionados a la música en formato físico. Sus estanterías combinan novedades, ediciones especiales y discos de segunda mano que atraen tanto a coleccionistas como a personas que se inician en este formato. Según Marcel Padró, aunque gran parte de la música que domina actualmente las plataformas digitales no suele traducirse en ventas de vinilos, hay algunos géneros que continúan manteniendo una gran demanda. “Mucha de la música que más se consume hoy en día no se compra en formato físico. Pero siguen vendiéndose muy bien el rock, el indie rock y la música hecha aquí”, explica.
Los clientes coinciden en destacar que la experiencia de escuchar música en vinilo va más allá de la simple reproducción de una canción. Es el caso de Jordi Martínez, vecino de Sants y cliente habitual de la tienda, que asegura que visitar La Conxita se ha convertido en una rutina. “Me gusta venir porque siempre encuentro algún disco que no conocía. Escuchar un vinilo es diferente: te hace sentarte, dedicarle tiempo y escuchar el disco entero. Aquí se mantiene esa manera de vivir la música que parece que se está perdiendo”, explica. Así mismo, para muchos aficionados, precisamente este componente de descubrimiento es uno de los grandes atractivos de la tienda. “Puedes entrar buscando un grupo concreto y acabar marchándote con tres discos que no tenías previsto comprar. Marcel siempre te recomienda cosas y se nota que hay pasión detrás del proyecto”, añade Martínez.
La relación de La Conxita con la música, sin embargo, no acaba en el interior del local. Padró participa habitualmente en actividades culturales del barrio como selector musical, pinchando vinilos en fiestas y eventos populares. Una faceta que refuerza el vínculo del establecimiento con la vida cultural de Sants y que contribuye a convertir la tienda en mucho más que un simple punto de venta de discos.
Una acogida inmejorable
Si hay un aspecto que destaca por encima de cualquier otro es la relación que La Conxita ha establecido con el vecindario de Sants. Desde el primer momento, incluso antes de levantar la persiana, los impulsores del proyecto percibieron una acogida que no esperaban y que les confirmó que habían encontrado el lugar adecuado para desarrollar su idea.
“El calor del vecindario es increíble. Aún no habíamos abierto y la gente ya nos traía libros, carpetas, libretas, de todo. La recepción fue inmejorable”, recuerda Padró. Aquellos primeros gestos de complicidad marcaron el inicio de una relación que, tres años y medio después, sigue siendo uno de los pilares fundamentales de la librería.
Con el paso del tiempo, muchos de los primeros clientes se han convertido en caras habituales. Algunos entran regularmente para descubrir las últimas novedades literarias, otros para consultar si ha llegado algún vinilo que esperaban o para reservar un libro concreto. Pero también hay muchos que simplemente pasan a saludar, comentar alguna recomendación cultural o compartir un rato de conversación. Esta proximidad es una de las características que diferencia La Conxita de otros establecimientos y que ha contribuido a crear un sentimiento de comunidad alrededor del proyecto.
La vinculación con el barrio también se refleja en la participación de la librería en diferentes actividades culturales y populares de Sants. Tanto las presentaciones de libros y discos como las actuaciones en directo han ayudado a consolidar el espacio como un punto de encuentro para vecinos con intereses comunes. “Siempre hay alguien”, comenta Padró cuando habla de los sábados al mediodía, una frase que resume perfectamente la actividad constante que se respira en el establecimiento.
Para muchos residentes, La Conxita ha dejado de ser únicamente una tienda para convertirse en un espacio de referencia dentro del tejido asociativo y cultural del barrio. Un lugar donde descubrir nuevas lecturas, recuperar discos de toda la vida o simplemente sentirse parte de una comunidad. En un contexto en el que cada vez es más difícil encontrar espacios de relación espontánea, la librería ha conseguido mantener vivo este espíritu de barrio que tanto valoran sus clientes y que, según su propietario, es una de las claves del éxito del proyecto.
Los vecinos, los mejores embajadores
Los clientes consultados destacan precisamente este ambiente familiar y cercano. Muchos aseguran que vuelven a menudo porque “siempre encuentras algo interesante”, mientras que otros valoran especialmente la combinación de libros, vinilos y actividades culturales. “Es una librería diferente, con mucha vida”, explica Sara Gómez, una vecina habitual. Otro cliente, Sergio Mayonzal, destaca que “puedes venir a buscar un libro y acabar descubriendo un disco o quedándote a un concierto”. Una experiencia que, según coinciden los visitantes, es difícil de encontrar en otros espacios comerciales de la ciudad.
En una época marcada por las compras en línea y las grandes superficies, La Conxita ha sabido reivindicar el valor del comercio de proximidad y de los espacios que fomentan las relaciones humanas. Más allá de los libros y los vinilos, la librería se ha convertido en un punto de encuentro donde la cultura se vive de manera compartida y cotidiana. Tres años y medio después de abrir las puertas, el establecimiento continúa demostrando que los negocios de barrio pueden ser mucho más que una tienda: pueden devenir una pieza imprescindible de la vida comunitaria y cultural de Sants.