La planta de EGO Appliance Controls situada en Lliçà de Vall, en el Vallès Oriental, afronta una nueva ola de incertidumbre después de que la empresa haya comunicado la presentación de un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) con la intención de despedir a 63 de los 259 trabajadores del centro. Esta información ha sido confirmada por el sindicato Comisiones Obreras (CCOO), que ha expresado su rechazo frontal ante esta decisión.
Convivencia entre ERE y ERTE: un conflicto latente
El anuncio llega en un momento delicado, ya que la empresa aún mantiene activo un Expediente de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) que afecta al 80% de la plantilla. Este hecho, según CCOO, es especialmente problemático y sirve como argumento para solicitar la retirada inmediata del nuevo expediente. El sindicato califica el ERE como "injusto y inaceptable" y asegura que no responde a "causas objetivas", sino que se trata de una medida derivada de "decisiones estratégicas" tomadas por la dirección.
Tensiones en las negociaciones laborales
Además, desde el sindicato han criticado duramente la actitud del equipo directivo durante las conversaciones. En un comunicado reciente, CCOO acusa a la dirección de adoptar una postura "obstaculizadora", denunciando que se ha negado sistemáticamente a permitir la celebración de asambleas informativas dentro de las instalaciones de la fábrica. Esta situación ha tensado aún más el clima laboral y dificulta alcanzar acuerdos consensuados.
Más de diez años atrás: una apuesta por crecer en el Vallès Oriental
No hace ni quince años, concretamente hace poco más de una década, EGO Appliance Controls anunciaba una inversión significativa destinada a ampliar sus instalaciones. Con una partida económica de 8,8 millones de euros, se construyó un nuevo edificio con el objetivo explícito de crear unos 60 puestos de trabajo nuevos. Este impulso reflejaba entonces un compromiso claro con el territorio y con el desarrollo industrial local.