El Ayuntamiento de L'Hospitalet ha presentado los resultados de la evaluación del primer año de funcionamiento del Servicio de Atención Diurna (SADI), integrado dentro del modelo de servicios de intervención socioeducativa (SIS), una medida orientada al abordaje de situaciones de riesgo en la infancia y la adolescencia desde los servicios sociales municipales.
Durante el 2025, el servicio ha desplegado 338 plazas a través de 13 dispositivos gestionados por 11 entidades, y ha atendido 246 familias y 412 niños. La evaluación concluye que el servicio está llegando mayoritariamente a la población objetivo: el 91% de las familias atendidas presentaban riesgo social grave o posible desamparo, con situaciones marcadas principalmente por dificultades en las competencias parentales, desorganización familiar y vulnerabilidad socioeconómica. Esta adecuación evidencia una buena derivación por parte de los servicios sociales y una correcta orientación del modelo.
Uno de los principales cambios del modelo es el desplazamiento de la intervención hacia el conjunto de la familia. El 43% de las actuaciones se centran directamente en el núcleo familiar, hecho que refuerza su papel como agente clave en la mejora del bienestar infantil y favorece resultados más sostenibles en el tiempo.
El análisis también muestra una evolución positiva de los casos: el incremento del tiempo de intervención se correlaciona con un mayor logro de los objetivos socioeducativos. No obstante, los cambios en el ámbito emocional se producen de manera más progresiva, especialmente en contextos de alta vulnerabilidad.
En cuanto a los factores de riesgo, destacan las dificultades en las competencias parentales y las condiciones de vivienda inadecuadas, que impactan directamente en el desarrollo de los niños. Al mismo tiempo, se constata la importancia del seguimiento profesional y la coordinación entre servicios como factores clave de protección.
El informe también pone de manifiesto la dimensión de género de la vulnerabilidad: el 53,9% de las familias atendidas son monoparentales y, en casi el 91% de los casos, están encabezadas por mujeres, hecho que evidencia la necesidad de continuar incorporando esta perspectiva en las políticas sociales.
El modelo de itinerarios personalizados se consolida como una herramienta eficaz para adaptar la intervención a cada familia, aunque se detectan ámbitos de mejora, como el refuerzo del trabajo grupal, la implicación de las figuras paternas y el abordaje de problemáticas estructurales como la vivienda.
El despliegue del SADI ha estado acompañado de un importante esfuerzo de coordinación, con 261 comisiones técnicas, 226 espacios técnicos personalizados y 4 mesas SADI, que han contribuido a garantizar un modelo homogéneo y compartido en toda la ciudad.
Actualmente el 81% de las familias derivadas al SADI continúa trabajando, confirmándose el alto índice de adherencia de las familias al servicio, evidenciándose en esta primera evaluación que el SADI es una herramienta efectiva para la detección y reducción de situaciones de riesgo social en la infancia y la adolescencia, y establece las bases para su consolidación y mejora en los próximos años.
