De descampado urbano a parque deportivo: así cambiará el antiguo campo de la Damm

Barcelona transforma un espacio abandonado desde 2012 en un nuevo equipamiento deportivo y verde que combinará naturaleza, convivencia y deporte de competición

30 de junio de 2026 a las 07:00h

El distrito de Nou Barris se prepara para dar una nueva vida a uno de sus espacios más simbólicamente abandonados de los últimos años: el antiguo campo de fútbol de la Damm, situado en la calle de la Selva, en el barrio de Porta. Después de más de una década en desuso, el recinto se convertirá en un gran espacio verde y deportivo con 16 pistas de petanca, zonas de paseo y espacios para deportes urbanos.

El proyecto, que ya está en fase de redacción por parte del Ayuntamiento de Barcelona, quiere dejar encarrilada la transformación antes del final del mandato. La intervención pone punto final a años de incertidumbre sobre un solar que ha pasado por abandono, ocupaciones y desalojos desde que el club cervecero Damm abandonó el espacio en 2012.

 

De campo de fútbol a descampado urbano

Durante décadas, el recinto fue un espacio deportivo activo vinculado al club de la Damm. Pero con su marcha, el solar quedó sin uso definido y comenzó un proceso de degradación progresiva. En 2019, el Ayuntamiento adquirió el terreno con la voluntad de recuperarlo para uso público. Sin embargo, los años posteriores no sirvieron para definir un proyecto concreto, y el espacio acabó convirtiéndose en un descampado urbano, con presencia puntual de ocupaciones y conflictos vecinales. Ahora, el consistorio plantea una intervención integral que permita recuperar el solar y integrarlo dentro de la red de equipamientos y zonas verdes del distrito.

 

Un proyecto dividido en tres grandes espacios

La propuesta urbanística prevé dividir el recinto en tres áreas diferenciadas, cada una con una función específica y complementaria. El primer gran espacio será una zona verde vinculada al futuro corredor verde de la calle del Pintor Alsamora. Esta parte del proyecto busca conectar diferentes espacios verdes del distrito y reforzar la continuidad ecológica de la zona, con la transformación progresiva de solares y aparcamientos en jardines urbanos. Respecto al segundo espacio, será el más singular: un complejo de 16 pistas de petanca de competición. Este número no es casual, ya que es el mínimo necesario para poder acoger competiciones de ámbito nacional e internacional. Las instalaciones se diseñarán para combinar uso deportivo de alto nivel con actividad social diaria, especialmente para la gente mayor. Y, finalmente, el tercer espacio se reservará para usos deportivos urbanos aún por definir. El consistorio estudia opciones como la escalada u otras disciplinas emergentes, con la voluntad de dar respuesta a nuevas demandas deportivas del barrio.

 

La petanca como nuevo centro de gravedad

Uno de los elementos más destacados del proyecto es la posible nueva ubicación del Club Recreativo Petanca Alcúdia, una entidad con décadas de historia en el distrito. El club, fundado en 1981, ha expresado interés en trasladarse a las futuras instalaciones para mejorar las condiciones actuales de su recinto, que ha quedado obsoleto y ha generado tensiones con el vecindario por problemas de ruido.

El nuevo espacio podría convertirse en una sede de referencia para la petanca competitiva, pero también en un punto de encuentro social para la gente mayor, uno de los colectivos más vinculados a esta práctica deportiva. Aun así, el club ha puesto sobre la mesa la necesidad de mantener un local social propio, donde se desarrollan actividades más allá del juego, como encuentros, cartas o dominó.

 

Un espacio con memoria urbana reciente

El campo de la Damm forma parte de una tipología de espacios muy presentes en la Barcelona contemporánea: grandes solares deportivos o industriales que han quedado en desuso y que, con el tiempo, devienen espacios de oportunidad urbanística. En este caso, el recinto ha vivido una etapa de abandono de más de diez años, durante la cual se ha convertido en un espacio residual dentro del tejido urbano de Barcelona.

Su recuperación se enmarca en una estrategia más amplia de transformación de solares en desuso en equipamientos públicos y zonas verdes, con especial atención a los barrios del norte de la ciudad.

 

Zona verde y corredor ecológico

La creación de una gran zona verde es una de las piezas clave del proyecto. Este espacio no solo tendrá una función recreativa, sino que también formará parte de un sistema de conexión ecológica entre diferentes puntos del distrito. La intervención se vincula con la segunda fase del corredor verde de la calle del Pintor Alsamora, que tiene como objetivo transformar progresivamente espacios infrautilizados en una red continua de jardines urbanos. En paralelo, se prevé la transformación de un aparcamiento provisional cercano en nuevos jardines, reforzando así la idea de un eje verde estructurado a escala de barrio.


Deportes urbanos y nuevos usos para una nueva generación

El tercer bloque del proyecto apuesta por abrir la puerta a nuevos usos deportivos. Aunque todavía no se ha definido exactamente cuál será su contenido, el distrito plantea la posibilidad de incorporar disciplinas como la escalada u otros deportes urbanos emergentes. Esta apuesta responde a la voluntad de atraer público joven y diversificar los usos del espacio, evitando que el recinto se limite exclusivamente a una actividad deportiva tradicional.

 

Un proyecto con vocación de barrio

Más allá de la transformación física, el proyecto tiene una clara vocación social. El objetivo es convertir un espacio abandonado en un punto de encuentro intergeneracional, donde convivan deporte, naturaleza y vida comunitaria. La combinación de petanca, zona verde y deporte urbano busca equilibrar perfiles de usuarios muy diferentes, desde la gente mayor hasta jóvenes deportistas, pasando por vecinos que simplemente utilicen el parque como espacio de paseo.

 

Un final para una etapa de abandono

El futuro del campo de la Damm simboliza también el cierre de una etapa marcada por la degradación urbana y la falta de definición institucional. Después de más de diez años sin uso estable, el proyecto actual abre la puerta a una transformación definitiva que podría retornar este espacio al barrio como equipamiento útil y activo.

Si se cumplen los plazos previstos, las obras podrían licitarse a principios del próximo año, iniciando así la conversión de un antiguo descampado en un nuevo pulmón verde para Nou Barris.

 

De vacío urbano a espacio de futuro

El caso del antiguo campo de la Damm es un ejemplo claro de cómo la ciudad de Barcelona reconvierte espacios abandonados en nuevos servicios públicos. El reto ahora será ejecutar un proyecto que no solo transforme el paisaje físico, sino que también sea capaz de generar vida comunitaria real y sostenible. En este sentido, el futuro del solar no depende solo de las obras, sino de la capacidad del barrio de hacerlo suyo y convertirlo en un nuevo punto central de la vida cotidiana.