Los Mossos d’Esquadra han desarticulado un grupo criminal especializado en robos con fuerza en domicilios en una operación efectuada el 1 de octubre en Gavà, en el Baix Llobregat. La actuación se saldó con la detención de tres personas: dos hombres de 58 y 42 años y una mujer de 46.
La policía les atribuye ocho robos cometidos desde principios del 2025 en diferentes municipios de Cataluña. La investigación, sin embargo, continúa abierta y los agentes no descartan que los arrestados estén vinculados a otros hechos delictivos.
Vigilaban las viviendas antes de cometer los robos
La investigación comenzó después de que los Mossos detectaran coincidencias en varios robos, tanto en la manera de actuar de los presuntos autores como en las viviendas escogidas y los medios utilizados.
Según la policía, los integrantes del grupo estudiaban previamente los domicilios y hacían tareas de vigilancia antes de actuar. También recurrían a vehículos de alquiler y seleccionaban viviendas donde presuntamente esperaban encontrar objetos de gran valor económico.
Los investigadores analizaron testimonios, imágenes de cámaras de videovigilancia y otros indicios que permitieron situar a los sospechosos cerca de varios domicilios afectados antes de los robos.
Los ocho hechos que se han podido acreditar se produjeron en Castelldefels, con dos casos, El Papiol, Sant Vicenç de Montalt, Cubelles, Peralada, Sant Pere de Ribes y L'Armentera.
Un robo en un domicilio vinculado a una persona conocida fue clave
Entre los casos investigados hay un robo consumado en una vivienda vinculada a una persona con una notoria proyección pública. Este episodio resultó determinante para avanzar en la identificación de los presuntos responsables.
Los Mossos también detectaron actuaciones preparatorias que apuntaban a posibles vigilancias sobre otros objetivos. En estos casos, sin embargo, no se llegó a consumar ningún robo.
Según los indicios recogidos, los investigados podrían haber seleccionado víctimas por su elevado nivel patrimonial o su proyección pública.
Un grupo organizado con funciones diferenciadas
La investigación apunta a que los tres detenidos actuaban de manera coordinada y se repartían las tareas. Uno de los integrantes se encargaba principalmente del reconocimiento de las viviendas y de la ejecución material de los robos, mientras que los otros facilitaban apoyo logístico, los desplazamientos y los recursos necesarios, como la contratación de vehículos.
Los investigadores no descartan que la actividad del grupo fuera más allá de Cataluña. La movilidad de los sospechosos y las conexiones detectadas con otros procedimientos policiales hacen pensar que podrían estar relacionados con robos en domicilios de otros puntos del Estado.
Dos de los detenidos pasaron a disposición judicial
Dos de los tres arrestados pasaron a disposición judicial al día siguiente de las detenciones. En conjunto, los tres acumulan más de una treintena de antecedentes, muchos de ellos por delitos contra el patrimonio.
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