Comprar piso ya queda fuera del alcance de la mayoría de barceloneses: pasa al 65% de la ciudad

Una familia media necesita 7.405 euros netos más al año para poder asumir la hipoteca de una vivienda del mismo barrio

08 de julio de 2026 a las 14:53h

Comprar una vivienda en el mismo barrio donde se vive se ha convertido en una opción inaccesible para buena parte de la población de Barcelona. El 65% de los barceloneses reside en zonas donde un hogar con la renta media no puede asumir la hipoteca necesaria para adquirir un piso de precio medio en aquel mismo entorno.

Esta es una de las principales conclusiones de un estudio de la Cátedra Grupo Tecnocasa-UPF, que calcula que una familia barcelonesa necesitaría, de media, 7.405 euros netos adicionales cada año para poder acceder a la compra.

La situación, además, se ha deteriorado rápidamente. En solo cinco años, los códigos postales con una accesibilidad hipotecaria limitada han pasado de 16 a 29. A día de hoy, solo dos grandes áreas de la ciudad se mantienen en una situación considerada accesible: el entorno de Vallbona, Ciutat Meridiana, Torre Baró y Canyelles, por un lado, y la zona de la Guineueta y Verdun, por otro.

 

Una vivienda media de casi 388.000 euros

El estudio compara tres elementos: el precio medio de las viviendas, la renta neta de las familias y las condiciones habituales de una hipoteca. El cálculo parte de una financiación del 80% del valor del piso a 25 años y establece que la cuota no debería superar el 30% de los ingresos netos del hogar.

En Barcelona, el precio medio analizado es de 387.778 euros, mientras que la renta neta anual media por familia se sitúa en 50.099 euros. Para poder afrontar la hipoteca de una vivienda de este precio sin superar el umbral recomendado de endeudamiento, el hogar debería ingresar 57.504 euros netos anuales. La diferencia es de 7.405 euros.

Esta distancia sitúa la ratio media de acceso hipotecario de Barcelona en el 115,8%. Cuando el indicador supera el 100%, significa que los ingresos medios del barrio no son suficientes para comprar allí una vivienda de precio medio.

 

Vallvidrera y el centro de Barcelona, entre las zonas más inaccesibles

Las diferencias dentro de la ciudad son importantes. Las situaciones más extremas se encuentran en Vallvidrera, el Tibidabo y les Planes, donde la ratio llega al 230,7%.

También registran niveles muy elevados el entorno del paseo de Gracia y la rambla de Catalunya, con un 226,6%; Tetuán y Urquinaona, con un 211,1%; Diagonal-Provença, con un 194%, y Verdaguer-l’Eixample, con un 191,7%.

El estudio también pone el foco en barrios que hasta hace pocos años aún se consideraban asequibles. Es el caso de la Verneda y la Pau, donde ahora una familia con la renta media ya no puede comprar una vivienda media del mismo barrio.

 

El problema se extiende por todo el Estado

La pérdida de accesibilidad no es exclusiva de Barcelona. En el conjunto del Estado, el 30% de la población vive en zonas donde comprar una vivienda está fuera del alcance de una familia con ingresos medios.

El porcentaje se ha más que triplicado desde 2021, cuando era del 9%. Al mismo tiempo, las áreas consideradas accesibles han pasado de agrupar al 53% de la población a solo el 22%.

Las Illes Balears son el territorio con más dificultades, seguidas de la Comunidad de Madrid, Cataluña, el País Valenciano y el País Vasco.

 

Menos margen también para los pequeños inversores

El incremento de los precios también está reduciendo la presencia de los pequeños inversores. Según Tecnocasa, comprar un piso para ponerlo en alquiler o reformarlo y venderlo posteriormente ofrece actualmente una rentabilidad muy inferior a la de otras etapas.

La presentación del estudio ha coincidido con el debate en el Parlament sobre la propuesta para limitar las compras especulativas de vivienda en zonas tensionadas.

En este contexto, el catedrático de Economía de la UPF José García-Montalvo ha advertido que restringir la compra de pisos destinados al alquiler podría acabar reduciendo la oferta disponible. Como precedente, ha citado las limitaciones aplicadas en Ámsterdam y Róterdam, donde, según ha explicado, algunos estudios han detectado una contracción del mercado de alquiler en las zonas afectadas.