Un estudio, publicado recientemente en la revista Cell Metabolism, muestra que una irritación o lesión leve de la piel puede activar una respuesta inflamatoria que pone en marcha el crecimiento del cabello.
El experimento se llevó a cabo en ratones y se observó que esta inflamación activa ciertas células del sistema inmunitario que, a su vez, estimulan los folículos pilosos que estaban en fase de reposo.
INFLAMACIÓN Y CRECIMIENTO DEL CABELLO
Los investigadores explican que este mecanismo no es necesariamente perjudicial: la inflamación también puede ayudar a la regeneración de los tejidos. De hecho, podría ser un mecanismo natural de protección, presente en muchos mamíferos.
Para causar esta irritación, los investigadores de la Universidad Nacional de Taiwán han desarrollado un suero que ha conseguido que vuelvan a crecer los cabellos en ratones en solo 20 días. Aunque los resultados son prometedores, los expertos insisten en que todavía es pronto para saber si este hallazgo se podrá aplicar con éxito en personas.
Según los autores del estudio, el suero contiene ácidos grasos que podrían activar las células madre de los folículos pilosos, responsables del crecimiento del cabello. Todavía no se han realizado ensayos clínicos en humanos, pero los investigadores creen que el mecanismo podría ser similar.
¿SE PUEDE APLICAR EN HUMANOS?
Los especialistas recuerdan que los resultados en ratones no siempre se reproducen en humanos y hacen falta muchos estudios para poder ver si tiene sentido extrapolar los resultados obtenidos de los ratones a los humanos.
En el cuero cabelludo humano, la mayoría de los folículos ya están en fase de crecimiento, de manera que el efecto puede ser mucho más discreto. Además, provocar irritación de la piel puede tener efectos no deseados, como debilitar la barrera cutánea.
Los investigadores destacan que los ácidos grasos utilizados son naturales y presentes en nuestro organismo, lo que los hace relativamente seguros. Ahora habrá que estudiar qué dosis, qué formulación y con qué frecuencia se podría utilizar en personas, y sobre todo comprobar si realmente son efectivos y seguros en humanos.
En resumen, se trata de una línea de investigación interesante y esperanzadora, pero que aún necesita más estudios antes de convertirse en un nuevo tratamiento para la caída del cabello.