Hoy Barcelona ha vivido una de esas noches destinadas a quedar grabadas para siempre en la memoria de la afición azulgrana. La noche en que el Barça se ha despedido de Alexia Putellas, su capitana, su líder y una de las figuras más importantes de la historia del club.
Horas antes del inicio del partido, en los alrededores del estadio Johan Cruyff ya se respiraba que no era una jornada cualquiera. Las camisetas con el dorsal 11 dominaban cada rincón, mientras cientos de aficionados llegaban con el móvil preparado para inmortalizar un adiós histórico. Entre abrazos, sonrisas nerviosas y ojos llorosos, muchos culés compartían la misma sensación: aún no estaban preparados para decir adiós a su reina.
Familias enteras, grupos de amigas y niñas con la camiseta azulgrana caminaban hacia el estadio con la emoción a flor de piel. Porque Alexia hace tiempo que dejó de ser solo una futbolista. La de Mollet del Vallès se ha convertido en el símbolo de una generación que ha visto cómo el fútbol femenino pasaba de luchar por hacerse un hueco a llenar estadios y emocionar a una ciudad entera.
El protagonismo de la noche tenía nombre y número
Las gradas se han teñido del número 11. Pancartas, cánticos y largas ovaciones han acompañado una noche cargada de nostalgia, donde cada aplauso parecía querer retener el tiempo unos segundos más.
El protagonismo de la jornada tenía nombre y número: Alexia Putellas y su eterno dorsal.
El resultado final, una victoria azulgrana por 2-1 contra la Real Sociedad, ha quedado completamente en un segundo plano. La noche pertenecía a Alexia. Y ella también ha dejado su último gesto simbólico: una asistencia a Aitana Bonmatí en el segundo gol del Barça, una imagen cargada de significado que muchos aficionados ya interpretan como el relevo entre dos generaciones históricas del club.
El momento más emotivo ha llegado en el minuto 80. Pere Romeu ha decidido sustituir a la capitana y todo el estadio se ha puesto en pie para despedir a una futbolista que ha marcado una era. Sus compañeras, y también las jugadoras de la Real Sociedad, han formado un pasillo de aplausos mientras el Johan Cruyff estallaba en una ovación eterna.
Un “gracias” colectivo a catorce temporadas de historia
El homenaje, sin embargo, había comenzado mucho antes. Este mismo mañana, el Spotify Camp Nou ya había rendido reconocimiento a la capitana en un acto cargado de emoción, convertido en el primer gran “gracias” de una afición entregada a una jugadora que ha ayudado a transformar la historia del Barça femenino.
Al acabar el partido, Johan Cruyff ha vuelto a emocionarse con los parlamentos finales. Después de la proyección de un vídeo homenaje, Alexia se ha dirigido a la afición con un discurso sincero y emotivo, agradeciendo el apoyo recibido durante todos estos años y recordando las noches “imborrables” vividas con la camiseta azulgrana.
La capitana ha asegurado que deja de ser jugadora culé “para volver a ser aficionada culé” y ha acabado entonando “Un día de partido” con toda la afición antes de despedirse con un “Visca el Barça i visca Catalunya”.
Una noche de despedidas en el Barça femenino
Pero la noche no solo ha estado marcada por el adiós de Alexia. Mapi León, Marta Torrejón y Ona Batlle también han disputado su último partido con la camiseta azulgrana, poniendo punto final a una etapa irrepetible en la historia del Barça femenino.
Más allá del marcador, Barcelona ha vivido una noche que ha traspasado el fútbol. Una noche de emoción, nostalgia y gratitud hacia unas jugadoras que ya forman parte, para siempre, de la historia del club y del corazón del barcelonismo.