Barcelona redobla la vigilancia cívica: ¿Qué cambiará en las zonas turísticas?

Una inversión de 6,5 millones, financiada con la tasa turística, para garantizar la convivencia y el orden

02 de abril de 2026 a las 10:19h
Actualizado: 02 de abril de 2026 a las 10:29h

El Ayuntamiento de Barcelona ha duplicado durante el último año el número de agentes cívicos que velan por la convivencia y el civismo en las calles de la ciudad y lo ha hecho gracias al refuerzo específico diseñado para aplicarse en los Espacios de Gran Afluencia (EGA), los lugares creados por el gobierno municipal para proteger los tejidos vecinal y comercial y ayudar a reducir las externalidades negativas que puede producir la masificación turística. En concreto, si un año atrás eran 66 las personas contratadas durante los meses de verano, este año serán 118, una cifra nunca alcanzada.

El incremento llega como consecuencia de la incorporación a finales de este mes de marzo de 33 nuevos agentes cívicos que se han distribuido específicamente en los EGA Sagrada Familia, La Rambla y Turó de la Rovira y que se sufragarán gracias a la fiscalidad turística con una inversión aproximada de 1,5 millones de euros. Además, 19 agentes cívicos alrededor del Park Güell se incorporaron el verano pasado y se han mantenido este año de la mano de BSM con una inversión de unos 1,18 millones.

De los 66 agentes cívicos restantes ya había una decena que daban servicio a los EGA, pero también al resto de la ciudad en lugares como Sant Antoni, la Barceloneta o Montjuïc. En total, con el incremento instaurado ahora y financiado con la fiscalidad turística, el Ayuntamiento de Barcelona invertirá más de 6,5 millones de euros en este programa y destinará la mitad de los agentes cívicos a zonas turísticas.

Los agentes cívicos tienen como misión mejorar la calidad de vida de las personas, garantizando la buena convivencia y el civismo en las calles de Barcelona. Debidamente uniformados, se despliegan en turnos de mañana y tarde, también durante los fines de semana y días festivos, con el objetivo de informar, requerir y advertir a las personas que se encuentran en la vía pública y que con su conducta puedan perturbar el funcionamiento de la ciudad, sean residentes o turistas.

En caso de que sea necesario también pueden reportar estas conductas a la Guardia Urbana de Barcelona (GUB) para que se aplique una eventual sanción. El incremento de efectivos, por lo tanto, también supone un refuerzo para la aplicación efectiva de la nueva Ordenanza de Convivencia que entró en vigor el pasado mes de febrero.

10 AÑOS FOMENTANDO EL CIVISMO

Los agentes cívicos se constituyeron como unidad estable al servicio de Barcelona el año 2015, momento en que BSM asumió su gestión y la estructuración operativa por encargo del Ayuntamiento. Desde entonces, bajo el liderazgo de la empresa municipal, la unidad se ha ido adaptando a las diferentes necesidades y realidades del momento, cumpliendo siempre con los requisitos asignados por parte del consistorio.

Después de una década de servicio, los agentes cívicos se han consolidado como un elemento clave que fomenta la corresponsabilidad ciudadana y que contribuye a hacer de Barcelona una ciudad más amable, segura y ordenada.

El personal, que recibe formación específica antes de iniciar su actuación en la calle, no solo hace uso de la pedagogía para corregir conductas, sino que también registra aquello que observa a lo largo de la jornada. Entre ellas hay el control de la movilidad, proporcionar información diversa, la correcta gestión de los residuos o la mediación para evitar conductas como la alimentación de animales en la vía pública o llevar perros sueltos, por ejemplo.

En definitiva, los agentes cívicos realizan tareas de información, prevención y mantenimiento de la convivencia, poniendo el foco en todas aquellas conductas que inciden en un uso cívico y respetuoso del espacio público.

Con la incorporación específica y permanente de esta figura a los EGA, que suman 52 personas en solo un año, el Ayuntamiento refuerza la apuesta municipal para profundizar y mejorar la gestión del fenómeno turístico en la ciudad. Además, lo hace sufragándolo gracias a la fiscalidad turística, en línea con el objetivo declarado de que las personas visitantes se corresponsabilicen del uso del espacio público que hacen y la ciudadanía reciba una parte de los beneficios que genera esta actividad económica.

Cabe recordar que el acuerdo con el Puerto de Barcelona para reducir las terminales de cruceristas de 7 a 5 o bien la puesta en marcha de la nueva zona Bus 4.0 para regular la actividad de los autocares turísticos son piezas de esta misma acción.

Sobre el autor
Disseny sense títol (9)
Marc Pascual Garsaball
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