Barcelona pone en marcha el futuro Museo del Transporte Público en la Vall d’Hebron

El nuevo equipamiento reunirá patrimonio histórico y movilidad sostenible y tendrá un segundo espacio para conservar y exhibir vehículos antiguos

15 de septiembre de 2026 a las 08:50h

Barcelona ha dado un nuevo paso para convertir en realidad el futuro Museo del Transporte Público. Este lunes por la tarde se ha constituido formalmente el grupo impulsor del proyecto, que deberá definir las bases del nuevo equipamiento y el papel que tendrá dentro de la ciudad.

El grupo está presidido por la primera teniente de alcaldía de Urbanismo, Movilidad, Acción Climática y Plan de Barrios, Laia Bonet, y está formado por una decena de personas, instituciones y entidades vinculadas al patrimonio, al transporte público y a la movilidad sostenible.

La constitución de este órgano llega después de la reunión celebrada a finales de agosto en el Ayuntamiento, presidida por el alcalde Jaume Collboni, en la que se acordó impulsar esta estructura de trabajo. El objetivo es abrir una reflexión compartida sobre cómo debe ser el futuro museo y qué mirada debe proyectar sobre la historia del transporte público de Barcelona.

 

El museo se ubicará en la Vall d’Hebron

El futuro equipamiento se situará en la losa de la Vall d’Hebron, un ámbito que se transformará durante los próximos años y que dispone de conexiones con metro y autobús.

Laia Bonet, que también es presidenta de TMB, ha remarcado que el consistorio está “plenamente comprometido” con el proyecto y lo ha definido como “una oportunidad histórica para hacer realidad una demanda social de los últimos años”.

Según Bonet, el museo deberá servir no solo para preservar y explicar el patrimonio vinculado al transporte público, sino también para poner en valor su papel como herramienta de cohesión social. La voluntad es que el centro combine la memoria histórica con una mirada hacia el futuro de la movilidad sostenible.

 

Un segundo espacio para los vehículos históricos

El proyecto contempla también un segundo espacio expositivo destinado principalmente a acoger buena parte de los vehículos históricos. Este modelo seguiría el ejemplo de otras ciudades como Londres, donde parte del patrimonio móvil se conserva en instalaciones específicas que se abren al público en fechas concretas, jornadas especiales o bajo demanda.

Esto permitiría preservar autobuses, trenes y otras piezas de grandes dimensiones sin tener que concentrar todo el fondo en un único edificio.

 

Un grupo con instituciones, expertos y entidades

El grupo impulsor reúne perfiles muy diversos. Participan la arquitecta en jefe y el ingeniero en jefe del Ayuntamiento, el consejero delegado de TMB y representantes de los colegios profesionales de Caminos, Canales y Puertos y de Ingenieros Industriales. También forman parte responsables del Museo de Historia de Barcelona, de la Dirección General de Patrimonio Cultural de la Generalitat y del Área Metropolitana de Barcelona.

Además, están presentes entidades como la Asociación Coordinadora Pro Museo del Transporte, la PTP - Promoción del Transporte Público y colectivos de trabajadores jubilados del bus y del metro.

Con la constitución de este grupo, Barcelona inicia ahora la fase de definición de un equipamiento que quiere recuperar la memoria del transporte público de la ciudad y explicar, al mismo tiempo, cómo ha evolucionado la movilidad urbana y qué papel puede tener en el futuro.

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