El consistorio barcelonés ha dado luz verde a un ruego presentado por Barcelona en Comú que pedía elevar hasta 24 euros la tasa aplicada a los turistas que llegan en crucero y permanecen menos de doce horas en la ciudad. Esta medida se implantará tan pronto como entre en vigor la reforma de la ley de medidas fiscales, financieras y del sector público, que fija este importe como el límite máximo del recargo del Impuesto sobre las Estancias en Establecimientos Turísticos (IEET) para estos casos.
Según el texto aceptado durante la sesión de este miércoles por la tarde de la Comisión de Economía y Hacienda, el gobierno impulsará "de manera inmediata" una modificación puntual de la ordenanza fiscal que regula este recargo para establecer oficialmente este máximo.
Voluntad clara de reducción de los cruceros
Jordi Valls, cuarto teniente de alcaldía, ha puesto énfasis en el acuerdo firmado entre el Ayuntamiento y el Puerto de Barcelona, destacando "una clara voluntad de reducción sustancial de cruceristas". Además, ha subrayado que el posicionamiento del propio alcalde es firme respecto a esta cuestión: "evitar al máximo posible los cruceros de escala".
Diversos instrumentos para abordar la fiscalidad turística
En relación con las herramientas disponibles para hacer frente al fenómeno de los cruceros, Valls ha asegurado que se utilizarán "todos los instrumentos". Aun así, ha recordado que el debate sobre las tasas relacionadas con esta actividad turística habrá que plantearlo dentro del marco general de las ordenanzas fiscales municipales. En este sentido, advirtió a Barcelona en Comú que "se necesitan mayorías": "En aquel momento habrá el debate", afirmó.
