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La búsqueda de Miguel Ángel Flores Díaz, un hombre de 65 años condenado anteriormente por violar a dos menores y pendiente de juicio por una agresión sexual continuada a su hija, ha terminado en Martorell. El pasado 24 de agosto, apareció muerto sentado en un banco del municipio.
Según fuentes policiales citadas por ‘El Periódico’, la muerte no presenta indicios de criminalidad. El cuerpo no tenía lesiones externas compatibles con una muerte violenta y, a la espera de los resultados definitivos de la autopsia y del informe toxicológico, la principal hipótesis apunta a causas naturales.
En paradero desconocido desde junio
Flores Díaz estaba ilocalizable desde finales de junio, cuando no se presentó al juicio que debía celebrarse en la Audiencia de Barcelona. La Fiscalía lo acusaba de haber agredido sexual y físicamente a su hija de manera continuada cuando ambos vivían en el domicilio familiar de Viladecans.
El Ministerio Público sostenía que los abusos habrían comenzado cuando la menor tenía seis años y que el hombre habría aprovechado la situación de dependencia y autoridad que tenía sobre ella. La causa también incluía acusaciones de maltratos físicos y vejaciones.
La hija lo denunció hace cuatro años, pero el acusado continuaba en libertad a pesar de tener antecedentes por agresiones sexuales a otras dos menores.
Fue localizado en Mataró tras un intento de suicidio
El mismo día que no compareció al juicio, Flores Díaz fue encontrado en Mataró semiinconsciente dentro de su vehículo tras haber consumido pastillas y alcohol. Ingresó en la UCI del hospital de la capital del Maresme y, cuando recuperó la consciencia, explicó que había intentado suicidarse, según constaba en los informes médicos aportados al tribunal para justificar su ausencia.
Tres días después, sin embargo, pidió el alta voluntaria y se marchó del hospital. Desde entonces, los Mossos d’Esquadra intentaban localizarlo.
Tras su desaparición, la policía contactó con su pareja actual, que explicó que había encontrado una nota de despedida en el domicilio que compartían en Abrera.
Flores Díaz había sido condenado en 1997 y 2011 por agresiones sexuales a dos menores. En uno de los casos, según la sentencia, había contactado con la víctima a través de una tienda de chucherías que regentaba cerca de un centro escolar de Sant Boi de Llobregat.
Con su muerte, ya no será juzgado por la causa pendiente en la Audiencia de Barcelona por las presuntas agresiones sexuales continuadas a su hija.