Un año después de la compra de la Casa Orsola, vecinos y Sindicato de Inquilinos celebran una “victoria”. La operación, impulsada por el Ayuntamiento de Barcelona y la fundación Hàbitat 3, permitió detener procesos judiciales y garantizar la continuidad residencial en un edificio símbolo de la lucha contra la expulsión vecinal
Una de las vecinas, Elisenda Paños, explica que ahora viven con más tranquilidad después de años de incertidumbre. “Ahora, como venimos de la situación de la que veníamos, a las puertas del desahucio, comparado con los cuatro años que llevábamos, un poco más tranquilos hemos estado, evidentemente”, relata en declaraciones a la ACN. Su caso era uno de los procedimientos judiciales en marcha que quedaron parados con la compra de la finca.
Desde el consistorio, la valoración es positiva. El Ayuntamiento define la operación como “extraordinaria” y asegura que ha servido para consolidar el uso residencial del edificio. Con los seis pisos de alquiler de temporada ya vacíos, el gobierno municipal está ultimando los trámites para encargar la gestión integral de la finca a Hàbitat 3. Una vez se firme el convenio este febrero, se abrirá una convocatoria de las viviendas vacantes a través del registro público de solicitantes, según fuentes municipales
La Casa Orsola cuenta con 25 viviendas, de las cuales 11 fueron adquiridas por el Ayuntamiento y 14 por la fundación. La adjudicación de los pisos vacíos se hará a través de los procedimientos del Consorci de l’Habitatge de Barcelona, con rentas referenciadas al régimen de HPO o al índice máximo de alquiler, según el caso. Los pisos municipales serán vivienda libre, mientras que los de la entidad social se irán calificando como viviendas de protección oficial a medida que vayan quedando vacíos
Actualmente, hay 8 pisos vacíos en la finca, siete provenientes del alquiler de temporada y uno por defunción de la titular. La previsión municipal es que las viviendas municipales salgan a un precio inferior al de referencia de la zona, tomando como base lo que ya pagan los vecinos actuales. Paralelamente, se está trabajando en la división horizontal de la finca, un proceso que el Ayuntamiento admite que es “técnicamente complejo”Mientras tanto, el Sindicato de Inquilinos alerta de que la problemática de la vivienda continúa abierta. Su portavoz, Carme Arcarazo, afirma que la Casa Orsola fue “un punto de inflexión” para la ciudad. “Era la viva imagen de unos vecinos que ante la expulsión dicen ‘no nos iremos’, y no solo lo haremos por nosotros, sino para defender Barcelona de la especulación”, asegura. Según el sindicato, hay un centenar de bloques organizándose en Barcelona para evitar la expulsión de sus vecinos
Arcarazo defiende que la adquisición de fincas es “la manera más efectiva de proteger a los vecinos y ampliar el parque público” y apuesta por potenciar mecanismos como la compra directa o el derecho de tanteo. El Ayuntamiento apunta que la nueva ordenanza de tanteo y retracto ofrece un marco “mucho más definido” para explorar nuevas adquisiciones conjuntas con el sector social.