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Las obras del túnel de Rocafort, en Sant Julià de Lòria, han alcanzado este martes uno de los hitos principales del proyecto: la conexión entre los dos frentes de excavación. Con el calado completado, los trabajos encaran ahora la segunda fase con el objetivo de poner la infraestructura en servicio en julio de 2027.
El nuevo túnel tendrá 233 metros de longitud, con accesos de unos 100 metros en cada una de las bocas, y dispondrá de tres carriles de circulación. La distribución prevista será de dos carriles en sentido España y uno de subida, aunque técnicamente la infraestructura podría adaptarse en un futuro a un funcionamiento reversible.
El proyecto tiene un coste de 24,1 millones de euros y busca reducir la presión del tráfico en el centro de Sant Julià de Lòria, por donde actualmente circulan alrededor de 40.000 vehículos diarios.
Las voladuras acabarán esta semana
A pesar de haberse producido la conexión entre las dos bocas, los trabajos de excavación todavía no han terminado del todo. El ministro de Territorio y Urbanismo, Raül Ferré, ha explicado que las voladuras continuarán hasta el viernes para retirar el último tramo de la parte baja, de unos cuatro metros.
A partir de entonces comenzará la segunda fase del proyecto, centrada en las instalaciones y los acabados necesarios para que el túnel pueda entrar en funcionamiento.
Ferré ha asegurado que las obras avanzan según el calendario previsto y que la fecha límite para la apertura continúa siendo julio de 2027. El ministro ha apuntado, sin embargo, que si los trabajos se pudieran completar antes, se intentaría avanzar su puesta en servicio.
Menos tráfico por el centro de Sant Julià
Una vez abierto el túnel, la CG-1 dispondrá de dos carriles en sentido España desde antes del punto kilométrico cero hasta la frontera del río Runer.
El Gobierno prevé que la desviación permita reducir de manera significativa el tráfico que actualmente atraviesa el núcleo urbano, especialmente las colas que se forman durante los fines de semana y algunas franjas de los días laborables.
Ferré ha señalado que la actual carretera que atraviesa Sant Julià podrá adquirir un carácter más urbano, con aparcamiento a ambos lados y una menor intensidad de circulación.
Espot destaca la importancia de la obra
El acto de calado ha contado con la presencia del jefe de Gobierno, Xavier Espot, del ministro Raül Ferré y de los cónsules de Sant Julià de Lòria, Cerni Cairat y Sofia Cortesao.
Espot ha calificado la desviación como “una de las obras más importantes de esta legislatura” por su dimensión, complejidad técnica y impacto sobre la movilidad. El jefe de Gobierno ha destacado que el túnel “no solo reducirá el tiempo de recorrido”, sino que también modificará “la percepción que tenemos de las distancias, de la movilidad y, en definitiva, de nuestro día a día”.
La nueva infraestructura se sitúa a solo cuatro kilómetros de la frontera con el Estado español y está concebida como una de las actuaciones principales para descongestionar uno de los ejes viarios con más circulación de Andorra.