Los partidos políticos cuelgan el cartel de vacaciones a pesar de un curso decisivo en el horizonte

Las formaciones reducen su actividad política durante las semanas de verano

10 de agosto de 2026 a las 08:21h

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Agosto ha vuelto a imponer su ley en la política andorrana. La práctica totalidad de las formaciones han reducido al mínimo su actividad pública, con las redes sociales casi en silencio, sin actos políticos y con una agenda institucional prácticamente inexistente más allá de las obligaciones en los comunes.

La imagen es similar tanto entre los partidos con representación en el Consell General como entre las formaciones extraparlamentarias o de nueva creación. Demòcrates, Concòrdia, Andorra Endavant, Partit Socialdemòcrata y Ciutadans Compromesos han rebajado notablemente el ritmo, pero también lo han hecho proyectos políticos más recientes como Virtus o Claror, que estos días también mantienen un perfil bajo.

La pausa veraniega no sorprende por sí misma. El mes de agosto acostumbra a ser un periodo de menor actividad institucional y, sin sesiones parlamentarias, buena parte del debate político queda aplazado hasta septiembre. Lo que sí llama la atención es que este descanso llegue en un momento especialmente trascendente para el futuro político del país.

Los próximos meses se prevén especialmente intensos. Sobre la mesa estará el desarrollo del proceso que ha de conducir al referéndum sobre el acuerdo de asociación con la Unión Europea, un debate que previsiblemente acaparará buena parte de la agenda política. Paralelamente, los partidos deberán empezar a definir sus estrategias ante unas elecciones generales que, como muy tarde, deberían celebrarse a principios de la primavera que viene.

Por si esto no fuera suficiente, el calendario político también tiene marcadas en rojo las elecciones comunales, previstas de aquí a solo quince meses, un plazo que obliga a las formaciones a empezar a trabajar candidaturas, alianzas y programas si quieren llegar con garantías.

A pesar de este horizonte cargado de citas electorales y decisiones estratégicas, la sensación que transmite la escena política es la de una calma casi absoluta. Las comparecencias son escasas, los posicionamientos públicos prácticamente inexistentes y el debate político parece haber quedado en suspenso hasta el regreso de las vacaciones.

Quizás, sin embargo, la imagen es solo eso: una pausa aparente. Quién sabe si los partidos no están realmente desconectando, sino simplemente cargando pilas antes de afrontar lo que probablemente será uno de los cursos políticos más exigentes de los últimos años. A partir de septiembre, ya no habrá mucho margen para descansar.

 

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Adrià Miró Canturri
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