Los partidos históricos de Andorra, sin líderes a menos de un año de las elecciones

Concòrdia y Andorra Endavant tienen claro sus liderazgos

16 de abril de 2026 a las 14:07h

Con el calendario electoral avanzando inexorablemente, Andorra ya mira hacia unas elecciones generales que se deberán celebrar antes de abril de 2027, coincidiendo con el final de la legislatura actual. La cuenta atrás ya ha comenzado, pero no todos los partidos llegan con los deberes hechos.

La legislatura viene marcada por el adiós a Xavier Espot, que habrá encadenado dos etapas consecutivas al frente del Gobierno. Este hecho obliga a Demòcrates per Andorra a afrontar un relevo complejo en un momento clave, con la necesidad de encontrar una nueva figura capaz de mantener el proyecto y, a la vez, generar confianza electoral.

Precisamente los Demócratas se encuentran inmersos en una búsqueda de candidato que, a estas alturas, no acaba de concretarse. Varios nombres han circulado en los últimos meses, pero ninguno ha conseguido consolidarse con fuerza. En este contexto, la figura de Guillem Casal aparece como una posible opción, a pesar de que aún sin una confirmación clara ni un apoyo unánime, y con el desgaste que supone que vayan buscando alternativas y que él sea el último cartucho de los de DA.

Una situación similar se vive dentro del Partido Socialdemócrata. Según publicaba el Diari d’Andorra este lunes, la formación se plantea seriamente un relevo al frente del partido. El liderazgo de Pere Baró genera dudas internas, con voces que consideran que no es la figura más solvente para encarar unas elecciones que se prevén exigentes y determinantes para el futuro del partido.

En paralelo, los nuevos actores políticos parecen haber avanzado más rápido en este terreno. Andorra Endavant ya tiene claro que su apuesta volverá a ser Carine Montaner. De hecho, sin ella el partido no tendría sentido. Mientras que Concòrdia consolida el liderazgo de Cerni Escalé como cara visible del proyecto sin alternativas ni fisuras.

Así, a menos de un año para la cita con las urnas, el panorama político andorrano dibuja dos velocidades claras: la de los partidos emergentes, con liderazgos definidos, y la de los partidos tradicionales, aún inmersos en procesos internos que pueden acabar marcando el resultado final de las elecciones.