El Comú de Ordino ha inaugurado este viernes el nuevo recinto deportivo de agility canina situado en el parque de recreo para perros del Prat de la Molina, en Sornàs. Se trata del proyecto más votado del proceso participativo Riberamunt 2025, una iniciativa ciudadana que ha permitido hacer realidad un espacio específico para la práctica de este deporte canino.
La propuesta obtuvo el 30,8% de los votos entre los cinco proyectos finalistas surgidos de las 13 iniciativas presentadas por una decena de residentes.
Un espacio pensado para la práctica deportiva del agility
El nuevo circuito ocupa una superficie de unos 600 metros cuadrados dentro del parque canino del Prat de la Molina y está completamente cerrado para garantizar la seguridad de los animales y de sus guías durante los entrenamientos.
Antes de definir el proyecto, el Comú trabajó conjuntamente con el Club Agility Pirineus Andorra para determinar las dimensiones del recinto, los obstáculos y el material necesario. El resultado es una instalación equipada con elementos homologados para competiciones oficiales.
El objetivo es dar respuesta a una disciplina deportiva que cada vez cuenta con más practicantes en el país. El agility consiste en dirigir un perro a través de un circuito de obstáculos bajo estrictos criterios de seguridad y bienestar animal.
No es un parque lúdico
El Comú recuerda que este nuevo espacio no está concebido como una zona de recreo, sino como una instalación deportiva destinada a personas que ya practican el agility o disponen de los conocimientos necesarios para utilizar correctamente los obstáculos.
Paralelamente, el parque canino continuará ofreciendo acceso libre a sus espacios recreativos para que cualquier propietario pueda disfrutar de actividades lúdicas con su perro.
Reserva previa y acceso con código QR
Una de las principales novedades del proyecto es el sistema de reserva digital y control de acceso, desarrollado gracias a la colaboración entre el Comú de Ordino y la Universitat d'Andorra (UdA).
Los usuarios deben inscribirse previamente en el Comú. Una vez validada la solicitud, reciben unas credenciales para acceder a una plataforma web desde donde pueden consultar la disponibilidad del recinto y reservar una franja horaria.
Cuando la reserva queda confirmada, el sistema envía un código QR que permite abrir la puerta de acceso mediante un lector instalado en la entrada, verificando automáticamente que el usuario tiene una reserva activa.
La plataforma también incorpora una herramienta para que los usuarios puedan comunicar incidencias o desperfectos detectados en los obstáculos o en las instalaciones.
Reglamento para garantizar la convivencia
El uso del circuito es gratuito, pero está sujeto a un reglamento específico inspirado en la normativa internacional de la agilidad.
Las normas regulan tanto la conservación de los equipamientos como la convivencia entre usuarios y establecen un sistema de amonestaciones. Por ejemplo, las personas que reserven una franja y no asistan de manera reiterada sin cancelarla previamente pueden perder temporalmente el derecho de utilizar el recinto.
Un proyecto escogido por la ciudadanía
El acto de inauguración ha contado con la participación de los cónsules de Ordino, Maria del Mar Coma y Eduard Betriu; del ciudadano Blai Jané, impulsor de la propuesta ganadora; del rector de la Universitat d'Andorra, Juli Minoves; y de Silvana Ferrer, estudiante responsable del desarrollo del sistema informático de reservas.
También han asistido representantes de la Policía, los Bomberos y del Club Agility Pirineus Andorra, que han hecho una demostración del funcionamiento del circuito.
El cónsul menor, Eduard Betriu, ha destacado que esta actuación refuerza el compromiso del Comú "con el bienestar animal y la convivencia ciudadana" y ha calificado el proyecto como "un éxito transversal" que combina participación ciudadana, innovación tecnológica y colaboración con instituciones del país.
