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Las próximas elecciones generales todavía quedan lejos, pero los partidos andorranos comienzan a mover ficha para preparar una cita electoral que estará marcada, entre otras cuestiones, por el final de la etapa de Xavier Espot al frente de Demòcrates. Y, paradójicamente, es precisamente el partido que gobierna el país el que mantiene a estas alturas una de las incógnitas más importantes: quién será el encargado de intentar retener el Gobierno después de Espot.
La situación contrasta con la de una parte importante de la oposición, que durante los últimos meses ha comenzado a ordenar sus liderazgos de cara a las generales.
El Partit Socialdemòcrata es quien tiene más avanzado este proceso. El PS activó el pasado junio unas primarias abiertas para escoger al candidato a jefe de Gobierno y, después de que solo una candidatura cumpliera los requisitos establecidos, Gerard Alís quedó proclamado candidato. La decisión llegó después de que Pere Baró, uno de los nombres que durante meses había sonado con más fuerza para asumir este papel, renunciara a presentarse.
Concòrdia dará un nuevo paso esta semana. La formación celebrará una asamblea general en la que está previsto revalidar Cerni Escalé como cabeza de lista para las próximas elecciones generales. Escalé, actual presidente del grupo parlamentario y candidato de Concòrdia en 2023, volverá así a someter su liderazgo electoral a la decisión de los afiliados, que de buen seguro lo revalidarán.
En el caso de Andorra Endavant, la situación es diferente desde el punto de vista orgánico, pero políticamente ofrece pocas dudas. Carine Montaner continúa ejerciendo un liderazgo indiscutible de la formación y es, a estas alturas, el nombre alrededor del cual gira el proyecto de AE. El partido está centrado ahora mismo en trabajar la configuración de candidaturas territoriales para afrontar las generales.
Virtus se encuentra en una fase anterior. La formación todavía no ha escogido candidato y centra ahora los esfuerzos en buscar aliados con los que ampliar el proyecto. La previsión es que, una vez definido este espacio y las posibles incorporaciones, pueda abordar durante los próximos meses la elección de la persona que encabezará la candidatura.
La gran incógnita continúa siendo DA
Es en Demòcrates, sin embargo, donde la sucesión continúa más abierta. El partido lleva meses buscando entre sus filas una figura capaz de liderar la nueva etapa que se abrirá con la retirada de Xavier Espot como candidato a jefe de Gobierno, sin que hasta ahora haya aparecido un nombre que se haya consolidado claramente como su sucesor electoral.
Durante este tiempo han circulado diferentes posibilidades y se han explorado diversos perfiles dentro del espacio demócrata, pero ninguno ha acabado cristalizando públicamente como la apuesta por encabezar la candidatura a las próximas generales.
Una cuestión diferente es el futuro liderazgo orgánico del partido. Dentro de Demòcrates cada vez se da más por hecho que Ladislau Baró será el encargado de pilotar la formación cuando Espot deje la presidencia. El actual ministro de Relaciones Institucionales, Educación y Universidades aparece como la figura con más peso para conducir DA en la nueva etapa ante la negativa de los perfiles que DA ha ido intentando seducir sin éxito.
DA afronta así una situación inédita en los últimos años. Después de cuatro victorias electorales consecutivas, las dos últimas con Espot al frente, los demócratas deben construir un nuevo liderazgo electoral y decidir, al mismo tiempo, cómo afrontan la reordenación del centroderecha andorrano. Y todo ello con la incógnita del referéndum del Acuerdo de Asociación, el gran proyecto político de Espot, que de momento no tiene fecha ni se ve nada claro que pueda acabar con una victoria del Sí al Acuerdo.