La indefinición sobre quién debe ser el relevo de Xavier Espot al frente de Demòcrates per Andorra empieza a generar inquietud entre la militancia de base del partido. A las puertas de un escenario político que muchos dan por agotado, y con la figura consolidada de Cerni Escalé como principal adversario electoral, dentro de DA crece la preocupación por no tener aún un candidato claro capaz de disputarle el liderazgo y, sobre todo, de ganarle en las urnas.
En las últimas semanas se han intensificado los contactos entre el jefe de Gobierno y su entorno más cercano para explorar posibles escenarios de sucesión. En este proceso tiene un papel relevante el asesor del Jefe de Gobierno Xavier Mujal, que estaría participando activamente en las conversaciones y los sondeos para identificar un perfil con capacidad de cohesionar el partido y afrontar el reto electoral con garantías.
Entre los nombres que se han puesto sobre la mesa, todavía sin ninguna decisión formal, figuran Maria Martisella, Carles Ensenyat y Ladislau Baró, además de tantear a diferentes militantes históricos del partido. En los últimos días, además, también se han intensificado los contactos con la cónsul de Encamp Laura Mas, que a pesar de no ser directamente de DA podría ser una buena candidata para reactivar la marca Demòcrates que pasa por horas bajas.
La inquietud interna no es solo una cuestión de liderazgo, sino también de calendario. La legislatura se encuentra prácticamente al final de su recorrido político. La imposibilidad de celebrar el referéndum sobre la adhesión a la Unión Europea durante este mandato, y la perspectiva de que como mucho solo se pueda rubricar el acuerdo, refuerzan la sensación de que el proyecto político actual ya ha dado todo lo que podía dar y una vez aprobadas las leyes con las que se trabaja en el Consell General ya se podría poner fin a la legislatura.
En este contexto, la posibilidad de un adelanto electoral hacia noviembre o diciembre es un escenario verosímil por parte de sectores del partido. Es precisamente esta combinación —una legislatura percibida como agotada y la ausencia de un sucesor claro— la que alimenta los nervios en la base de DA, que teme llegar a una batalla electoral decisiva sin una figura suficientemente preparada al frente del proyecto, con un partido desgastado y con un adversario ahora mismo muy sólido.
De momento, Espot todavía no se ha manifestado abiertamente sobre el relevo ni sobre el calendario electoral, a pesar de que se presiona a Ladislau Baró para que acabe aceptando el encargo. Dentro de DA, el debate ya no es si hay que pensar en el después de Espot, sino si el tiempo para hacerlo con una relativa calma se está acabando.
