Encamp transforma un antiguo refugio de Les Pardines en un espacio artístico inspirado en las brujas de Engolasters

El refugio más misterioso de los Pirineos esconde una leyenda de brujas y gatos negros que busca convertirse en un espacio de memoria de la Andorra de la edad media

11 de mayo de 2026 a las 09:59h

El Comú de Encamp ha inaugurado este domingo 10 de mayo, “el refugio de las Brujas de la leyenda de Engolasters”, una nueva intervención artística situada en el refugio que se encuentra en el camino de las Pardines, a medio recorrido entre Encamp y el lago de Engolasters.

El proyecto ha reconvertido un antiguo refugio de montaña, en un espacio dedicado a poner en valor la memoria oral, recuperando una de las leyendas más conocidas sobre el bosque de Engolasters y el lago, y al mismo tiempo, recupera la memoria histórica de las mujeres que fueron acusadas de brujería en los Valles de Andorra, y especialmente en la parroquia de Encamp.

El cónsul menor, Xavier Fernàndez, conjuntamente con la consejera Verònica Solsona, han sido los encargados de destapar el misterioso gato negro que se encuentra en el exterior del alcantarillado, y que de acuerdo con esta iconografía tradicional, sirve como reclamo. En palabras de la consejera Solsona “hemos querido crear un simbolismo, en el interior esta idea mística, con la oscuridad que acompaña al misterio, para explicar la leyenda, y en el exterior, este tótem, en plena luz, para mostrar la parte verdadera de la historia alrededor de las mujeres acusadas de brujería en la edad media”.

La consejera Solsona ha añadido que “el objetivo era dignificar este espacio, que a veces ha sido menospreciado e incluso ha sufrido incivismo y convertirlo en un espacio atractivo para los visitantes, recuperando y visibilizando leyenda e historia”.

Gracias a esta intervención el común ha dignificado este espacio y lo ha convertido en un atractivo turístico para los visitantes que pasean por las Pardines, así como en un espacio de divulgación histórica a través del código QR presente en el tótem exterior.

 

Ángel Calvente, el artista encargado del mural

En el interior del refugio se encuentra un mural de gran formato del artista Àngel Calvente, inspirado en el lago y en la leyenda de las brujas de Engolasters, que invita a adentrarse en el imaginario colectivo vinculado a este lugar y a redescubrir su simbolismo. La propuesta de Calvente incorpora también, en el exterior, un tótem coronado por un gato negro, animal que tradicionalmente ha estado asociado a la magia y a la superstición y que conecta con una iconografía que forma parte del relato popular.  Calvente ha remarcado que “ha sido una muy buena experiencia trabajar en este mural en las Pardines donde continuamente la gente paraba y expresaba su interés”.

Así mismo, la iniciativa ha tomado una dimensión histórica y divulgativa gracias a la colaboración del historiador Pau Castell, especialista en la persecución de la brujería en los Pirineos, que ha contribuido a contextualizar las leyendas y la realidad histórica de las acusaciones de brujería en Encamp. Castell que ha destacado la gran cantidad de documentación histórica que hay alrededor de los juicios por brujería en la edad media en Andorra y ha destacado que “actos como estos ayudan a la divulgación histórica y a que se conozca esta parte de la historia por el gran público y no solo en el entorno de los especialistas”.

La consejera Verònica Solsona ha querido agradecer a los diversos departamentos implicados en el proyecto, más allá de Turismo, que lo ha liderado, como es Medio Ambiente y Agricultura, con los banderos comunales, Infraestructuras y Mantenimiento, Sistemas de Información, y Comunicación “por este trabajo transversal”.

 

La leyenda

El lago de Engolasters es uno de los lugares más mágicos y enigmáticos de Andorra, y también el escenario de una de sus leyendas más conocidas. Según la tradición popular, la noche de San Juan las brujas de todo el Pirineo se reunían a la orilla del estanque para celebrar su gran aquelarres. Se decía que llegaban volando desde muchos lugares: de los valles de Andorra, pero también del Canigó, del Puigmal o del Cadí.

Cuando caía la medianoche y la luna iluminaba las aguas del lago, comenzaba la celebración. Las brujas danzaban en círculo alrededor del demonio, que presidía la reunión en forma de macho cabrío. Entre música, gritos y rituales, compartían conjuros y secretos.

La curiosidad también atraía a algunos jóvenes de las villas cercanas, que subían a escondidas hasta el lago para observarlas. Pero si eran descubiertos, las brujas les lanzaban un hechizo que los transformaba en gatos negros, condenados a formar parte de la danza hasta el amanecer. Con la salida del sol, el lago volvía a la calma y los jóvenes se despertaban sin recordar nada de lo que había pasado.

Otra creencia explica que el nombre de Engolasters proviene de “tragarse estrellas”. Según la tradición, las estrellas fugaces que atraviesan el cielo la noche de San Lorenzo acaban sumergiéndose en las aguas del lago, como si el estanque se las tragara.

 

Historia y realidad

Más allá de la leyenda, las acusaciones de brujería también forman parte de la historia de Andorra.

Entre los siglos XV y XVII, en la parroquia de Encamp, decenas de mujeres fueron señaladas como brujas por sus vecinos y vecinas: las acusaban de causar enfermedades y muertes de personas y de ganado. Muchas acabaron siendo juzgadas por el Tribunal de Corts andorrano, que las condenó a penas como el destierro, la muerte al fuego o a la horca, y la confiscación de sus bienes.

Buena parte de aquellos juicios se han perdido, pero algunos se conservan en el Archivo Nacional de Andorra. Actualmente, podemos identificar un total de 34 encampadanes (32 mujeres y 2 hombres) acusadas de brujería entre los años 1450 y 1661. Algunas consiguieron huir, pero como mínimo siete fueron ejecutadas y otras desterradas de los valles

Estos casos demuestran que detrás de los mitos y la iconografía popular, había personas y hechos reales. A menudo, las acusaciones respondían al miedo, a creencias arraigadas o a la necesidad de encontrar responsables a las dificultades de la época.

Hoy, este espacio quiere ser también un lugar de memoria y reflexión, que nos invita a mirar el pasado con una nueva perspectiva para entenderlo mejor y para visibilizar a aquellas mujeres que fueron víctimas.