El tramo entre la avenida Meritxell y la avenida Carlemany en Andorra la Vella se ha convertido en un pequeño “Times Square” gracias a la instalación de pantallas LED de grandes dimensiones en los comercios. Algunas de las tiendas que ya utilizan estos soportes son la perfumería Gala, la tienda de Viladomat, el centro comercial Uailo, la perfumería Júlia y la pantalla situada entre la confluencia de la Avenida Carlemany y la calle de la Unió.
Los muros digitales proyectan constantemente productos y anuncios, inundando las calles de colores especialmente al anochecer. Según Fernando Blanco, director de la agencia de marketing SisèGrau, "está comprobadísimo que las zonas luminosas son un reclamo turístico". Blanco añade que ciudades como Tokio (Shibuya), Londres (Piccadilly Circus) o Toronto (Yonge-Dundas Square) utilizan este recurso para destacarse y atraer visitantes. "Sin ningún tipo de duda es un atractivo, un cartel de 15 metros de altura te llama la atención", señala.
Una de las ventajas para los comercios es que las pantallas LED consumen poco y son muy impactantes. "Son como una televisión, puedes poner una cuña publicitaria en un mismo soporte muchas veces y a la vez pagar menos", explica Blanco, añadiendo que "tienes un espacio donde tu marca se va repitiendo y este es el objetivo". Con unos 9 millones de visitantes anuales en el país, estos soportes digitales se convierten en un escaparate privilegiado tanto para los turistas como para los residentes.
Además de la publicidad, las pantallas permiten proyectar producciones "espectaculares en 3D", como la situada delante del semáforo de la calle de la Unió, que combina notoriedad y creatividad, según explica la compañía Iwall in shop en LinkedIn. También pueden generar ingresos adicionales vendiendo minutos publicitarios a marcas interesadas.
A pesar del éxito, la proliferación de pantallas ha generado preocupación por la seguridad y la convivencia. El común de Andorra la Vella aprobó a mediados de diciembre de 2025 suspender temporalmente el otorgamiento de nuevas autorizaciones para rótulos y pantallas luminosas en el espacio público. La corporación ha iniciado un proceso de análisis para garantizar un equilibrio entre actividad comercial, seguridad vial y calidad de vida del vecindario, así como para actualizar la normativa vigente.
"En los últimos años se ha constatado una proliferación progresiva de este tipo de soportes publicitarios. Ante esta realidad, se ha iniciado un trabajo de campo exhaustivo para identificar las instalaciones existentes, su tipología, dimensiones, características técnicas y su grado de autorización. Este análisis permite valorar el impacto lumínico, la afectación sobre los vecinos y vecinas, los peatones y la circulación", comunicó el común en una nota de prensa. La suspensión tendrá vigencia hasta que se definan y aprueben los nuevos criterios reguladores.
Fuentes de Andorra Turisme han explicado que la instalación de estas pantallas responde exclusivamente a iniciativas privadas y no forma parte de una estrategia turística planificada.