Andorra ha puesto en marcha la segunda fase del proyecto europeo PERMAPYRENEES para confirmar si todavía existe permafrost, es decir, suelo permanentemente congelado, en las zonas de alta montaña del país. La investigación, liderada por Andorra Recerca + Innovació (AR+I), se desarrollará hasta 2029 y cuenta con un presupuesto de 1,76 millones de euros.
Los trabajos se han iniciado en los Clots de la Menera, en el sector de Grau Roig, uno de los principales laboratorios naturales del proyecto.
El objetivo es confirmar la presencia de suelo permanentemente congelado
Durante la visita técnica de inicio de la nueva fase, los investigadores han descargado los datos de los sensores de temperatura instalados en el subsuelo, han realizado prospecciones geofísicas, fotogrametría con dron y han recogido muestras de agua para analizarlas.
El objetivo es acumular datos durante varios años que permitan determinar si todavía hay permafrost en las montañas andorranas, un fenómeno que solo se puede confirmar con observaciones prolongadas para diferenciar los efectos estacionales de las condiciones permanentes del terreno.
Una pieza clave para entender los efectos del cambio climático
Los investigadores destacan que conocer el estado del permafrost es esencial para analizar los impactos del cambio climático en la alta montaña.
Esta capa de suelo permanentemente congelado es muy sensible al aumento de las temperaturas y, cuando se degrada, puede favorecer desprendimientos, movimientos del terreno y otros riesgos geológicos que pueden afectar tanto a infraestructuras de montaña como a zonas frecuentadas por excursionistas.
Los primeros estudios apuntan a la posible existencia de permafrost
La primera fase del proyecto ya aportó indicios prometedores en los Clots de la Menera.
Las perforaciones efectuadas el año pasado registraron temperaturas muy cercanas a los 0 °C e incluso ligeramente negativas en profundidad, unos datos compatibles con la presencia de permafrost templado.
Ahora, la segunda fase deberá confirmar si estas evidencias son suficientes para certificar definitivamente la existencia de este tipo de suelo congelado en Andorra.
Un proyecto internacional hasta 2029
PERMAPYRENEES-2 está cofinanciado por la Unión Europea a través del programa Interreg POCTEFA 2021-2027 y cuenta con la participación de Andorra Recerca + Innovació, la Universitat de Barcelona, el Institut Pirinenc d'Ecologia (CSIC), CEREMA, el Centre Tecnològic de Telecomunicacions de Catalunya, la Kilian Jornet Foundation y la Universitat de Perpinyà, entre otros organismos científicos.
La investigación se desarrollará hasta marzo de 2029 con el objetivo de mejorar el conocimiento sobre uno de los fenómenos geológicos menos estudiados de los Pirineos.
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