La ministra de Cultura, Joventut i Esports, Mònica Bonell, i el cap de Govern, Xavier Espot, han presentat a la Casa de la Vall la candidatura transnacional entre Andorra, Espanya i França per inscriure a la Llista del Patrimoni Mundial de la Unesco els "testimonis" materials de la construcció de l’Estat dels Pirineus. La proposta inclou dotze monuments i espais històrics que expliquen, a través de béns materials en sèrie, l’origen i la continuïtat d’un model institucional únic basat en el pacte, la sobirania compartida i el diàleg.
Durante el acto, Bonell ha remarcado que la candidatura es fruto de un trabajo de largo recorrido iniciado hace siete años. Aunque la presentación institucional se ha hecho ahora, el depósito formal del dossier ante la Unesco tendrá lugar el próximo 31 de enero. "Es un trabajo en el que han estado implicadas muchas personas, instituciones y el comité de pilotaje, con la participación activa de los tres estados, y gracias a todos ellos hemos llegado hasta aquí", ha subrayado, remarcando que la embajadora francesa de la Unesco, Ahlem Gharbi, no ha podido asistir y, por tanto, el documento queda por ratificar antes de ser presentado a la Unesco.
A partir de ahora, el calendario está ajustado a la visita de la delegación de la Unesco a Andorra para ver los 12 monumentos. La ministra ha explicado que el Gobierno tiene como prioridad tener todos los monumentos "ordenados, preservados y adecuadamente acondicionados" antes de la visita de la delegación de la Unesco, prevista para este verano. El objetivo es que la inspección sea "una experiencia positiva" y que los evaluadores puedan comprobar el estado de conservación y el cuidado de los bienes. Entre las actuaciones en curso, Bonell ha destacado los trabajos en Sant Martí de la Cortinada y su entorno de protección, que se confía tener listos antes de la llegada de los expertos.
La candidatura incluye diez bienes situados en Andorra —uno por parroquia, con tres en Andorra la Vieja—, además del castillo de Foix, en Francia, y el conjunto catedralicio de La Seu d’Urgell, en España. Según la ministra, todos estos elementos han sido testigos de cómo se ha ido creando y manteniendo el coprincipado a lo largo de los siglos. "A través de estos doce monumentos explicamos no solo una forma institucional, sino también cómo se vivía en comunidad", ha indicado, poniendo el acento en la vida rural, agrícola y comunitaria alrededor de las iglesias y en el papel central de la Casa de la Vall como espacio de decisión política de las parroquias.
Bonell ha insistido en la importancia del carácter transnacional de la propuesta, asegurando que la historia de Andorra "no se explica sin nuestros países vecinos, España y Francia". En este sentido, ha recordado que Andorra ya tiene experiencia en candidaturas compartidas con los estados vecinos —como la trashumancia, la piedra seca, las fiestas del oso o las fallas del solsticio de verano— y que la única candidatura presentada en solitario ha sido la del Valle del Madriu.
Por su parte, el jefe de Gobierno, Xavier Espot, ha destacado el simbolismo de presentar la candidatura en la Casa de la Vall, "el corazón histórico de las instituciones andorranas y símbolo vivo de la continuidad política del país". Espot ha recordado que **Andorra ya cuenta con cinco reconocimientos de la Unesco**, pero ha subrayado que esta propuesta va un paso más allá al proyectar internacionalmente un modelo de gobernanza basado en la cooperación y el equilibrio de poderes.
Tanto Bonell como Espot han coincidido en señalar que, más allá del reconocimiento patrimonial, la candidatura comporta una responsabilidad colectiva. "Hasta ahora se ha trabajado internamente, pero ahora es necesario que todo el mundo se la haga suya", ha afirmado la ministra, remarcando la necesidad de explicar a la ciudadanía la importancia del proyecto y de los valores que representa.
Si el calendario se cumple, la decisión final de la Unesco podría llegar en 2027. El objetivo, según ha concluido Bonell, es que el organismo internacional reconozca no solo doce monumentos, sino "una manera de entender el poder, la convivencia y la continuidad institucional" que el coprincipado de Andorra ha sabido preservar a lo largo de los siglos.
Acuerdo transnacional
El embajador de Francia en Andorra, Nicolas Eybalin, ha subrayado que "lo que proponemos no es solo un monumento, sino una relación histórica excepcional que dura casi 750 años", en referencia al Tratado de los Parajes de 1278 entre el Conde de Foix, los valles de Andorra y el obispado de Urgell. Eybalin ha destacado que esta institución histórica "se ha mantenido y ha creado una verdadera nación en el corazón de los Pirineos, Andorra", que hoy involucra "a Francia, al presidente de la República Francesa, y al obispado de Urgell en España". El embajador ha calificado la candidatura como "de excepcional valor" y ha expresado confianza en que el dossier será aceptado por la Unesco, destacando su solidez y originalidad.
Por su parte, Miquel Iceta, embajador de España en la Unesco, ha resaltado la dimensión simbólica y pedagógica de la candidatura: "Es la reivindicación de una historia, una historia de siglos basada en el pacto, la negociación, el respeto y el acuerdo. En el mundo actual, nos recuerda que muchos conflictos tienen solución si hay voluntad de ceder y de dialogar", ha afirmado Iceta, añadiendo la importancia del momento de firma. "En un contexto en el que a menudo parece que solo prevalece la ley del más fuerte, Andorra demuestra que no hace falta ser la más fuerte, quizás sí la más inteligente y espabilada, pero no necesariamente la más fuerte", ha defendido.
El embajador ha subrayado que, aunque España participa solo en parte del patrimonio, "estamos muy orgullosos de formar parte de esta iniciativa", y ha destacado que la candidatura transnacional será presentada conjuntamente por Andorra, España y Francia ante el Centro de Patrimonio Mundial, como muestra del compromiso de los tres estados.
