Andorra estudia importar 9 toneladas de residuos de países vecinos para hacer viable una planta de 10 millones de euros

El Govern analiza si la infraestructura de biometanización se podría incorporar a futuras inversiones de Ctrasa

07 de septiembre de 2026 a las 20:36h

Andorra pone sobre la mesa una nueva vía para gestionar la materia orgánica y transformarla en energía. El ministerio de Medio Ambiente, Agricultura y Ganadería estudia la posibilidad de impulsar una planta de biometanización que permita tratar este tipo de residuo, almacenar el metano generado en el proceso de descomposición y aprovecharlo para alimentar las centrales de cogeneración.

El proyecto todavía se encuentra en fase de análisis. El Gobierno ya dispone de estudios técnicos y ahora evalúa qué modelo se podría implantar en el país y si la infraestructura podría formar parte de las futuras inversiones de Ctrasa.

 

Una planta adaptada a la realidad andorrana

El ministro Guillem Casal ha explicado que “hay la posibilidad de llevar adelante esta tipología de plantas de biometanización”, pero admite que habría que ajustar el proyecto a las dimensiones de Andorra. Según ha remarcado, “no hay muchas plantas en el mundo diseñadas para una cantidad tan pequeña” de materia orgánica.

El país podría llegar a tratar unas 10.000 toneladas anuales de este residuo, una cifra que, en clave andorrana, es importante, pero que a escala internacional es muy baja. Por ello, una de las opciones que se estudia es importar residuos del entorno para hacer viable la planta.

 

Un proyecto de más de 10 millones de euros

Casal ha recordado que este tipo de infraestructuras tienen un coste elevado, de “más de diez millones de euros”, y que habría que analizar bien la rentabilidad. A pesar de ello, también ha advertido que exportar la materia orgánica tiene un coste económico y medioambiental.

El ministro ha defendido que en la gestión de residuos, como en la del territorio o el agua, hacen falta políticas de “buen vecindaje”. En este sentido, ha recordado que Andorra trata una parte de sus residuos y también recibe de la Cerdanya y el Alt Urgell, pero que actualmente exporta cerca del 70% de los desechos porque no tiene la capacidad, la tecnología ni la dimensión necesarias para gestionarlos todos.

 

La calidad del residuo, una pieza clave

Uno de los retos principales es garantizar que la materia orgánica llegue bien seleccionada y sin impropios. Casal ha subrayado que estas plantas exigen estándares internacionales de calidad, controles analíticos y rigor en el tratamiento para que el producto final pueda tener un uso ambiental adecuado.

“La materia orgánica no quiere impropios”, ha remarcado el ministro, que ha advertido que no se puede popularizar la recogida si después aparecen mezclados vidrio, envases, papel o cartón. Por ello, considera imprescindible una implicación de los comunes, responsables de la recogida, y también una tarea de concienciación ciudadana.

 

Un concurso para gestionar la fracción orgánica

En paralelo, el ministerio ha convocado esta semana un concurso para el servicio de gestión de la fracción de materia orgánica procedente de la recogida selectiva. El objetivo es que el gestor recoja el residuo actual y tenga también vinculada la exportación con un operador externo.

Actualmente, Andorra recoge unas 1.000 o 1.200 toneladas anuales de materia orgánica, pero el Gobierno quiere incrementar progresivamente esta cifra hasta las 10.000 toneladas. El concurso está pensado con una mirada de futuro y deberá ser “evolutivo”, a medida que se incorporen más productores y aumente el volumen recuperado.

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