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Aparcar en Andorra ya no cuesta lo mismo, ni de lejos, dependiendo del lado de la frontera parroquial donde se deje el vehículo. Las tarifas de los aparcamientos comunales muestran diferencias cada vez más significativas entre parroquias y sitúan especialmente los principales núcleos urbanos entre los lugares donde dejar el coche resulta más caro.
La diferencia es especialmente visible cuando se compara latarifa ordinaria de rotación, es decir, la que paga un conductor que entra en un aparcamiento sin disponer de abonos o tarjetas de descuento.
Andorra la Vella se sitúa en lo más alto. La tarifa ordinaria de los aparcamientos comunales es actualmente de 2,90 euros por hora, después de la primera media hora gratuita en los aparcamientos horizontales. Dejar allí el vehículo durante 24 horas puede llegar a los 28 euros.
La situación es similar en Escaldes-Engordany. Los aparcamientos cubiertos cobran 0,67 euros por cada quince minutos después de la primera media hora gratuita, el equivalente a 2,68 euros por hora. En los descubiertos son 0,62 euros cada quince minutos, es decir, 2,48 euros la hora.
Encamp también ha situado buena parte de su oferta de aparcamiento en unas tarifas que se alejan de las parroquias con precios más moderados.
Ordino y Sant Julià, otra política de precios
Al otro extremo de la comparativa aparecen especialmente Ordino y Sant Julià de Lòria. Las dos parroquias han optado por mantener unas tarifas más contenidas en buena parte de sus aparcamientos, una diferencia que se hace especialmente evidente para los conductores que no disponen de tarjetas especiales ni abonos. La comparación resulta especialmente significativa porque el aparcamiento es un servicio difícilmente evitable en un país en el que el vehículo privado continúa teniendo un peso muy importante en los desplazamientos cotidianos.
Las tarjetas cambian completamente la fotografía
La comparación necesita, sin embargo, un matiz importante. El precio que paga un usuario habitual puede ser muy inferior al que indica la tarifa general. Andorra la Vella dispone de la tarjeta PK, destinada a vehículos matriculados en el país, que ofrece la primera hora gratuita y reduce considerablemente el coste de las horas posteriores. Escaldes-Engordany aplica una filosofía similar con la tarjeta AD+, que también ofrece la primera hora gratuita y prácticamente reduce a la mitad la tarifa posterior.
Esto dibuja una política clara: penalizar más la rotación ocasional mientras se protege al usuario habitual. Pero también provoca una paradoja. El mismo aparcamiento puede ser relativamente asequible para un residente habitual y muy caro para quien estaciona ocasionalmente.