Andorra, escenario permanente: cuando las calles y las montañas se convierten en platós de internet

La proliferación de vídeos para redes sociales transforma las calles

09 de marzo de 2026 a las 14:16h
La youtuber Erika Ramírez en un vídeo hecho en Andorra

Pasear hoy por las calles de Andorra puede convertirse fácilmente en una experiencia curiosa. No es extraño encontrarse a alguien hablando solo delante de un móvil en un trípode, repitiendo una frase varias veces, grabándose mientras camina o posando delante de una cámara improvisada. No es que hablen solos. Probablemente estén grabando un vídeo para TikTok, Instagram o YouTube.

La presencia de creadores de contenido en el país ya no es una novedad. Hace años que algunos influenciadores se han instalado atraídos por la fiscalidad o por el estilo de vida. Pero más allá de esta lectura económica, hay un fenómeno mucho más visible: la presencia constante de cámaras y grabaciones en el día a día de las calles, plazas e incluso por los caminos de montaña de Andorra.

Algunas son influencers conocidos; otras, simplemente personas que generan contenido para redes. Pero la novedad es que ya no se trata solo de creadores individuales. Cada vez más negocios han incorporado las redes sociales como herramienta central de promoción y piden a sus trabajadores que generen contenido.

Gestorías, concesionarios de coches, agencias inmobiliarias o despachos de contabilidad publican regularmente vídeos cortos explicando servicios, respondiendo dudas o mostrando el día a día de la empresa. El resultado es que profesionales que hace pocos años trabajaban solo detrás de un mostrador o de un ordenador ahora también tienen que actuar delante de una cámara.

Así, un gestor puede explicar una novedad fiscal en un vídeo de treinta segundos, mientras un comercial de coches muestra un modelo nuevo delante del concesionario o un agente inmobiliario graba una visita a un piso.

El fenómeno no se limita a los centros urbanos. En la montaña, donde tradicionalmente la presencia humana era discreta, también es cada vez más habitual ver personas grabando contenido.

Supuestos excursionistas (vestidos de todo tipo menos con ropa de montaña) que se fotografían en puntos panorámicos, modelos improvisadas que se detienen a mitad de ruta para hacer sesiones para Instagram o creadores especializados en aventura que graban vídeos de supervivencia o actividades deportivas.

Algunos de estos contenidos tienen un público muy amplio y proyectan la imagen de Andorra en todo el mundo. Pero también transforman la experiencia del espacio natural, que pasa de ser un lugar de contemplación a convertirse, a menudo, en un escenario para la producción de contenido digital, especialmente en zonas ya pensadas más o menos para ello, como el Puente Tibetano o el Reloj Solar.