La ciudad autónoma de Melilla ha sido el escenario de una nueva reunión del grupo de trabajo que promueve la candidatura de las fortificaciones hispánicas del Mediterráneo, para su inclusión en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO. “La reunión ha permitido hacer un progreso significativo hacia la futura formación de un consorcio y la definición de la estrategia científica y cultural que sustentará esta propuesta conjunta”, ha valorado el primer teniente de alcaldía de Tortosa, Jordi Jordan, que ha participado en el encuentro con los representantes de las otras ciudades.
La iniciativa ha reunido nuevamente las ciudades de Palma, Ibiza, Cartagena, Melilla y Tortosa, que en los últimos meses han establecido un grupo cohesionado y una dinámica de colaboración continua. La base patrimonial de la propuesta se fundamenta en la interpretación de estos lugares como prueba de un sistema histórico compartido: las fortificaciones desarrolladas por la monarquía española en el Mediterráneo entre los siglos XVI y XIX. La candidatura se concibe como una serie de bienes, cuyo valor se ha de explicar a través de la singularidad de sus ubicaciones y de los vínculos históricos, arquitectónicos y territoriales que los conectan.
Esta perspectiva permite estudiar las fortificaciones en el contexto de la defensa de la frontera marítima y la evolución de la arquitectura militar. En este sentido, el proyecto científico ha de fundamentar la coherencia de la serie y el valor universal excepcional que la candidatura pretende demostrar, mediante la investigación, la documentación y el análisis comparado de los bienes.
La reunión en Melilla se ha basado en el trabajo hecho en encuentros anteriores, incluyendo las jornadas celebradas en Tortosa y la reunión en la feria Fitur de Madrid, así como la coordinación técnica e institucional mantenida durante los últimos meses. Este proceso ha ayudado a consolidar los objetivos compartidos y a avanzar hacia una estructura organizativa estable para el proyecto.
Así, uno de los temas principales tratados ha sido la inminente creación de un consorcio para facilitar la cooperación entre las cinco ciudades, coordinar los recursos y garantizar la continuidad de las acciones necesarias para preparar la candidatura.
Al mismo tiempo, se ha avanzado en el diseño de la estrategia científica y cultural, con la participación del comité científico, formado por especialistas en patrimonio y fortificación vinculados a las ciudades e instituciones participantes. Su contribución es esencial para desarrollar una propuesta rigurosa, fundamentada en el conocimiento histórico y una metodología de investigación común.
La dimensión cultural del proyecto tiene como objetivo acercar este patrimonio al público, fomentar el intercambio de conocimientos y destacar las conexiones entre los lugares fortificados del Mediterráneo. La aspiración al reconocimiento internacional se vincula, por tanto, a un compromiso con su conservación, estudio y transmisión a las generaciones futuras.
La reunión celebrada en Melilla confirma la cohesión del grupo y el progreso de un proyecto compartido que ya dispone de un historial de trabajo institucional, técnico y científico.
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