Las Terres de l’Ebre han cerrado el 2025 con el crecimiento demográfico más elevado de los últimos años y con una mejora consolidada del mercado laboral, a pesar de mantener retos estructurales importantes. Así lo recoge el Informe de Economía Local y Regional 2025, elaborado por la Cátedra de Economía Local y Regional de la Universitat Rovira i Virgili, que dibuja un territorio que gana población, reduce el paro y refuerza algunos sectores clave, pero que todavía crece por debajo del conjunto de Cataluña en términos económicos.
El director de la Cátedra, Miquel Àngel Bové, ha resumido el momento actual como una fase de recuperación demográfica y mejora laboral, pero con asignaturas pendientes. Entre ellas, la moderación del crecimiento, la brecha de género en el paro, la evolución desigual de la industria y los desequilibrios entre comarcas.
Seis años continuados ganando población
Las Terres de l’Ebre han registrado el sexto año consecutivo de crecimiento poblacional. En 2025, el incremento ha sido del 1,57%, con 2.942 nuevos residentes, hasta llegar a los 189.857 habitantes. Esta tasa supera tanto la de 2024, que fue del 1,31%, como la media catalana, situada en el 1,39%.
Con estos datos, el territorio se acerca al máximo histórico de este siglo, registrado en 2012 con 191.826 habitantes. Aun así, las Terres de l’Ebre continúan representando solo el 2,3% de la población catalana y mantienen una densidad muy baja, de 57,6 habitantes por kilómetro cuadrado, muy lejos de los 253 de media en Cataluña.
El crecimiento, sin embargo, no se reparte de manera homogénea. El Baix Ebre y el Montsià concentran la mayor parte del aumento y ya agrupan más del 82% de la población ebrense. El Baix Ebre crece un 1,94% y llega a los 83.594 habitantes, mientras que el Montsià lo hace un 1,74% y se sitúa en 72.582. La Ribera d’Ebre avanza de manera más moderada, con un 0,82%, y la Terra Alta es la única comarca que continúa perdiendo población, con una caída del 0,61%.
La inmigración explica todo el crecimiento
El informe subraya que todo el crecimiento poblacional de 2025 se explica por la llegada de población nacida en el extranjero. Este colectivo ya suma 44.701 residentes y representa el 23,4% del total, después de un incremento de 3.503 personas en un solo año.
Esta llegada de población, especialmente procedente de África y América del Sur, actúa como contrapeso del envejecimiento estructural del territorio. En paralelo, la población nacida en Cataluña y en el resto del Estado ha disminuido.
El paro baja al nivel más bajo desde 2008
El mercado laboral también presenta una evolución positiva. El paro medio registrado se ha situado en 7.778 personas, un 4,6% menos que en 2024 y el valor más bajo desde 2008. La cifra es menos de la mitad de los 16.005 parados que se registraron en 2013, en plena crisis económica.
La mejora, sin embargo, no llega igual a hombres y mujeres. Las mujeres ya representan el 58,6% del total de personas paradas en las Terres de l’Ebre, el porcentaje más elevado de toda la serie analizada desde 2005. Entre 2021 y 2025, el paro masculino ha bajado un 32%, mientras que el femenino solo lo ha hecho un 22%, lo que consolida una brecha de género estructural.
También preocupa la evolución del trabajo autónomo. Las Terres de l’Ebre, junto con Ponent, son el único ámbito territorial catalán donde el número de autónomos ha disminuido entre 2021 y 2025, con una caída del 1,91%, mientras que en el conjunto de Cataluña ha crecido un 2,67%.
Una economía diferente de la catalana
La estructura económica de las Terres de l’Ebre continúa siendo muy diferente de la del conjunto del país. La agricultura concentra el 9,4% de la ocupación, más de seis veces el peso que tiene en Cataluña. La industria representa el 14,1% de los trabajadores y la construcción el 7,9%, ambas por encima de la media catalana.
En cambio, los servicios ocupan el 68,5% de las personas trabajadoras ebrenses, más de diez puntos por debajo del conjunto de Cataluña. Esta especialización en primario, industria y construcción continúa siendo una de las grandes singularidades del territorio.
La industria mantiene un peso muy elevado en el Valor Añadido Bruto, con un 39,2% del total, más del doble que el conjunto catalán. Este peso se explica en buena parte por la especialización energética, especialmente en la Ribera d’Ebre. Aun así, el sector industrial no ha crecido al mismo ritmo que Cataluña: en 2024, el VAB industrial ebrense aumentó un 2,5%, frente al 3,9% catalán.
Los servicios y la sanidad, motores de crecimiento
Los servicios han sido el único gran sector en el que las Terres de l’Ebre han crecido por encima de la media catalana. El VAB del sector aumentó un 4,2% en 2024, una décima más que Cataluña. A pesar de este impulso, su peso continúa siendo inferior: representa el 51,4% del VAB del territorio, frente al 75,1% catalán.
Dentro de los servicios, la sanidad aparece como uno de los motores económicos más relevantes. Las actividades sanitarias y de servicios sociales suman 7.685 afiliaciones a la Seguridad Social, un 10,1% de la ocupación del sector servicios. Según el estudio citado por el informe, el impacto económico total de la sanidad se sitúa entre 96 y 157 millones de euros de producción y entre 262 y 331 millones de euros de VAB.
Turismo desigual y peso del sector primario
El turismo ha tenido un comportamiento irregular. Las pernoctaciones hoteleras han bajado un 1,8%, hasta 691.500, mientras que las de campings han crecido un 5,3%, hasta 710.664, por encima de la media catalana. El informe también destaca el elevado peso de las viviendas de uso turístico, que representan el 68% de las plazas de alojamiento, muy por encima del 47,6% catalán.
El sector primario continúa siendo una pieza clave. Representa el 3,9% del VAB ebrense, casi cinco veces más que la media catalana, y concentra el 9,4% de la ocupación. En total, Terres de l’Ebre aportan el 12,9% de toda la ocupación agraria de Cataluña, con 7.225 personas trabajadoras.
A pesar de la mejora general, el informe concluye que el valor añadido generado en el territorio continúa por debajo de la media catalana y que todavía hay margen para aprovechar mejor sectores con potencial, como la sanidad, algunos segmentos industriales y el turismo.
Bové ha remarcado que los datos muestran un territorio que gana población y mejora la ocupación, pero que debe afrontar retos de fondo como la diversificación económica, la igualdad de género en el mercado laboral y los desequilibrios entre comarcas.