Después de los intensísimos vientos registrados el sábado pasado, los regantes de Esquerra de l'Ebre han iniciado este sábado por la mañana el proceso de inundación con agua dulce en los arrozales afectados. Esta operación, que afecta aproximadamente unas 800 hectáreas, tiene como objetivo principal eliminar la salinidad acumulada en la tierra a raíz de la intrusión de agua marina durante el temporal.
Una semana de inundación para purgar los campos
La actuación consiste en mantener estos terrenos inundados durante un período de una semana, tiempo estimado para que se pueda extraer la sal que ha penetrado en el suelo. Para distribuir el agua dulce, se están utilizando dos canales principales que abastecen las zonas más perjudicadas, especialmente en sectores como el Fangar y la laguna del Canal Vell, donde el oleaje y el viento provocaron una importante entrada de agua salada.
Daños e impacto en las tareas agrícolas
El presidente de la Comunidad de Regantes de la Izquierda del Ebro, Javier Casanova, ha alertado sobre los efectos que esta situación tendrá en los trabajos habituales antes del período de cultivo. Según explica: "A escala agronómica, las tierras afectadas llevarán un retraso. Cuando se haga la suelta, posiblemente aquí se haga diez o quince días más tarde". Este retraso implica que los trabajos preparatorios, normalmente realizados entre febrero y abril, sufrirán alteraciones considerables.
Este hecho ha sido confirmado por el coordinador del canal principal, Josep Turon, quien ha declarado: "No tendremos suficiente tiempo para poder hacer todas las reparaciones que teníamos previstas esta campaña", destacando así la complejidad añadida a causa del temporal.
Medidas preventivas para garantizar una protección más eficiente
La entrada masiva de agua marina también obligó a ejecutar actuaciones urgentes por parte de la Comunidad de Regantes con el apoyo explícito del Gobierno. Estas obras —con un coste estimado alrededor de los 700.000 euros— han consistido en cerrar los puntos abiertos al mar para minimizar futuras intrusiones.
Casanova ha remarcado cuáles serían las soluciones estructurales necesarias para garantizar una protección más eficiente: "Un elemento importantísimo que nosotros estamos dispuestos a hacer es el mantenimiento, porque entendemos que a quien le preocupa se ocupa.... Las medidas definitivas pasan por construir caminos guarda elevados y otros elementos compatibles con el entorno agrícola donde trabajamos".
Efectos sobre plagas y próxima campaña de arroz
Además de los aspectos físicos de los campos, también hay incertidumbre respecto al impacto ecológico causado por el temporal. En concreto, se sigue atentamente qué repercusión puede tener sobre la plaga del caracol manzana, ya que este resulta muy sensible a los cambios en la salinidad: El agua salada es un enemigo del caracol manzana, pero también es un enemigo para el productor. Al final las maniobras de agua salada que se hacen con caracol manzana se tienen que hacer en unos parámetros diferentes de los que se han hecho ahora... Aquí han sido cuatro o cinco días; ya lo veremos", ha advertido Javier Casanova.
Tanto Casanova como otros productores esperan poder realizar una valoración detallada de los efectos agronómicos cuando comience formalmente la nueva campaña arrocera.