La consejera de Territorio, Vivienda y Transición Ecológica, Sílvia Paneque, se ha reunido este sábado en Tortosa con la Mesa de Consenso del Delta del Ebro, el delegado del Gobierno de la Generalitat en las Terres de l'Ebre, Joan Càstor Gonell, y los alcaldes de los principales municipios afectados para presentar la Estrategia Delta, el Marco de Actuaciones Prioritarias para la protección del Delta del Ebro.
El esperado anuncio ha determinado que el plan prevé una inversión de 42 ME a lo largo de 15 años para garantizar la protección del Delta del Ebro y detener así su regresión. El plan se inicia este 2026, pero los dos primeros años están destinados a la realización de estudios en mayor profundidad en el territorio y, por lo tanto, los movimientos de arena no comenzarán hasta el 2028.
La Estrategia Delta se estructura en cinco principales ámbitos de actuación que consistirán en: la actuación de las playas frontales del Delta, la protección frontal tras playa, las guardas de las bahías, las guardas de las lagunas y las guardas del río.
Movimientos de arena progresivos mediante dragas marinas
Si bien en un inicio se había comentado que el sistema de dragado de arena sería mediante una aportación masiva, finalmente, se ha decidido que se haga de forma progresiva, ya que, la calidad granulométrica de los sedimentos de algunas zonas estaba por debajo del 5% recomendado. Así pues, se moverán seis millones de metros cúbicos de arena para fortalecer el litoral de las zonas comprendidas entre la Isla de Buda y Migjorn; la zona de la playa de la Marquesa y Riumar; y el Trabucador.
Los estudios previos realizados desde la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC) han determinado que la zona que presenta una mejor calidad granulométrica es la de la Punta del Fangar y la de la Punta de la Banya y, por lo tanto, será de allí desde donde se dragará la arena. No obstante, se continuarán haciendo estudios en otros puntos para acabar de esclarecer si son o no idóneos para extraer arena.
Sin embargo, hay quien muestra una cierta preocupación por cuál será el destino de esta arena vertida, dado que es sabido que una parte de esta no se consolidará y volverá a moverse pudiendo llegar a obstaculizar las lagunas y provocando la muerte de algunas especies como, por ejemplo, los mejillones. Por esta razón, la UPC ha propuesto también que se implanten las que se conocen como trampas de arena al lado de cada una de las zonas de aportación que deberían facilitar las otras dragas del futuro.
Así pues, en esta primera fase el objetivo es recuperar la antigua línea de costa de 1983 (playa activa) y crear también una zona de libre movimiento dunar en la zona comprendida entre la playa de la Marquesa y Riumar que incluirá una guarda interior multifuncional para la protección de la inundabilidad interior del Delta ante las emergencias climáticas como la DANA. Y es que allí es donde se encuentra lo que se conoce como mar muerta que permite detener los impactos de los temporales y evitar que erosionen el camino de guarda.
Además, la segunda fase contemplará la creación de la zona dunar tras playa que permitirá el movimiento de las dunas mediante una guarda rígida interior que debe asegurar que los arrozales no se inunden con agua salada del mar cada vez que haya un temporal de fuertes lluvias o viento. Las guardas son cordones elevados de arena y barro para protegernos de la subida del nivel del mar. Además, se ha acordado que siempre que sea posible, estas serán empleadas como itinerarios ciclables para fomentar un modelo de turismo sostenible.
En este sentido, la consejera Paneque ha explicado que “ya están terminadas las dos primeras fases de la construcción de los 15 kilómetros de la Guarda de los Alfacs, que plantea una elevación del terreno de 1,2 metros de altura para evitar que el aumento del nivel del mar pueda producir la inundación de los campos con agua salada” y que “ya se está trabajando en la redacción de la tercera fase, por el valor de 8ME, para convertir todo el trazado desde La Ràpita hasta el Trabucador en un carril bici”. Recordando también que “para el Gobierno es una actuación prioritaria para el entorno natural y paisajístico del Delta del Ebro”.
A esta tercera fase se suman las Guardas de Río que deben asegurar una cota suficiente para compensar la subida prevista del nivel del mar y la elevación del río en caso de una riada. Se construirían entre Deltebre y Sant Jaume d’Enveja hasta la Desembocadura para disponer de una guarda rígida transitable de 1,8 metros de altura y una anchura de 4 metros. En la parte derecha, ya hay un carril bici pero está a una cota muy baja y, por lo tanto, se deberá elevar 0,9 metros para que actúe como barrera de protección.
Sin olvidarnos también de la Guarda del Fangar, que supondrá una inversión de 2,6 ME, y que plantea una elevación de 1,5 metros para evitar también la entrada de agua salada en caso de fuertes vendavales.
Por su parte, el portavoz de la Mesa de Consenso del Delta, Xavi Curto, ha destacado que “estamos hablando de un Marco de Actuaciones Prioritarias que debe tener el visto bueno de las tres partes: Ministerio, Generalitat y Mesa de Consenso” y que “hoy todavía no hemos podido hablar con la parte del Ministerio”. Curto considera que “todavía hay cosas que se deben pulir como, por ejemplo, los volúmenes concretos de arena que se deben mover respecto a la polémica de las zonas de libre transición dunar” y que “a lo largo de los años se podría ir replanteando”.
Además, Curto también ha trasladado a la consejera la preocupación de los fuertes temporales vividos también la semana pasada y que causaron daños en la Bahía del Fangar y en el Canal Vell pidiendo que “haya unos mecanismos de actuación de urgencia mucho más ágiles mediante los ayuntamientos y administraciones de turno”. En cuanto a las trampas de arena, Curto ha dicho que “la Mesa ha aceptado que se haga de manera progresiva por la falta de sedimentos y que también se hagan las trampas en los dos extremos de las bahías para que no se colapsen”.
Para hacer posible el cumplimiento del plan de la Estrategia Delta se ha acordado también la creación de una Mesa de Seguimiento para acabar de definir y concretar las actuaciones que se llevarán a cabo. Esta mesa estará formada por el Servicio Provincial de Costas (MITER), el Departamento de Territorio, Vivienda y Transición Ecológica y la Mesa de Consenso del Delta.