Ortosa renueva las placas de la calle Doctor Vilà, a petición de sus descendientes

Manuel Vilà Olesa, conocido como 'el médico de los pobres', destacó por el estudio del paludismo en el delta del Ebro y por descubrir el Kala-Azar infantil

28 de enero de 2026 a las 08:13h

El Ayuntamiento de Tortosa ha renovado las placas de la calle Manuel Vilà, en el centro de la ciudad, explicitando que se trata del Doctor Vilà. Así es como mucha gente todavía llama a la calle, ya que este era su nombre original, en los años sesenta. La renovación de las placas se ha llevado a cabo este martes por la mañana, con la presencia de algunos nietos y bisnietos de Vilà, que han sido acompañados por la alcaldesa de Tortosa, Mar Lleixà, por el primer teniente de alcaldía de Urbanismo, Jordi Jordan, y por la concejala de Servicios, Marga Abelló. “Hemos hecho la renovación de las placas a petición de los descendientes del Doctor Vilà, sin que esto implique un cambio en la nomenclatura de la calle, que continúa siendo la misma”, ha explicado la alcaldesa. Además, también se ha repuesto la placa del cruce de la misma calle con la avenida de la Generalitat, desaparecida hace unos 15 años con motivo de las obras de un comercio.

El doctor Manuel Vilà Olesa nació en Tortosa en 1881. Era hijo del médico Felip Santiago Vilà Oliva y de Concepción Olesa Fonollosa. Estudió Medicina en la facultad de Valencia, donde se licenció en 1902. Al año siguiente ya dirigía el Laboratorio Municipal de Tortosa, hasta que en 1906, con la muerte de su padre, asume sus pacientes y se convierte en médico de cabecera. Al mismo tiempo, también heredó la presidencia de Cruz Roja en Tortosa. Pero sobre todo, destacó como investigador del paludismo en el delta del Ebro y como descubridor del Kala-Azar infantil, una enfermedad que centró su tesis doctoral con un tribunal presidido por Santiago Ramón y Cajal.

Por su labor, muchos llamaban a Vilà “el médico de los pobres”, ya que a veces dejaba dinero debajo de la almohada de los pacientes, si no podían pagarse los medicamentos. Durante la gran riada de 1907 asistió a la gente que lo necesitaba, incluso moviéndose en barca, y al año siguiente tuvo que afrontar la grave epidemia de gripe de 1908. También fue muy activo en periodismo y política, enmarcado en los sectores católicos y tradicionalistas de la ciudad. Desde 1923 tuvo problemas de salud mental, y al estallar la Guerra Civil fue hospitalizado en el Instituto Pere Mata de Reus, donde estuvo ingresado hasta su muerte, en 1963. Al año siguiente, el Ayuntamiento le dedicó la calle que lleva su nombre