Este verano se ha caracterizado por una situación de olas de calor extremas que han afectado bastante nuestro territorio, siendo las Terres de l’Ebre uno de los lugares donde se han registrado algunas de las temperaturas más elevadas. A lo largo del verano hemos visto cómo diversos ayuntamientos y organizaciones de festivales han lanzado un clamor unánime para pedir que se estudie la posibilidad de modificar las fechas de estos certámenes para ubicarlos en otras fechas de menos calor. Con todo, se abre un debate interesante en diversos municipios porque hay quienes tienen más facilidades para cambiar las fechas, mientras que hay otros que se encuentran sobresaturados de ofertas culturales durante todas las semanas de verano, o bien sus fiestas mayores están vinculadas al calendario santoral de un patrón en concreto y no es tan fácil trasladarlas en el calendario.
Principales consecuencias del cambio climático en las Terres de l’Ebre:
- Regresión y pérdida de playas: La subida del nivel del mar y la menor aportación de sedimentos empobrecen las zonas de costa y pueden acabar perjudicando el turismo de sol y playa, familiar o de naturaleza.
- Temperaturas extremas: En el interior de las Terres de l’Ebre, superar los 40 grados, como ha pasado, por ejemplo, en Vinebre, desincentiva el turismo activo y las actividades al aire libre.
- Daños al medio natural: La degradación de los ecosistemas y la pérdida de flora y fauna en el Delta de l’Ebre reducen el atractivo para el turismo ornitológico y ecológico.
- Fenómenos meteorológicos extremos: Las tormentas de gran intensidad y los aguaceros violentos estropean las infraestructuras, como la barra del Trabucador, e interrumpen la actividad turística.
Uno de los principales quebraderos de cabeza para todos los ebrenses es la regresión del Delta del Ebro y el intento de encontrar una solución para paliar los efectos de su retroceso. Este hecho, junto con el incremento del nivel del mar y la subsidencia del Delta, está provocando un aumento de la salinidad del suelo de la zona que puede acabar afectando a los campos de arroz y devaluando las cosechas y el producto. Además, el aumento de la temperatura del agua del mar también está afectando a la producción de mejillones, ostras o berberechos en la Punta del Fangar o en la Bahía de los Alfaques. El cambio climático también está causando un aumento del nivel del mar que, tarde o temprano, acabará afectando a todos aquellos hoteles y alojamientos de primera línea de costa que, cuando se autorizó construir, nadie pensaba que algún día podrían acabar siendo un grave peligro. Esta es una problemática que ha afectado a municipios como l'Ametlla de Mar, l'Ampolla, Alcanar o La Ràpita.
Hablamos con Fernando Pardo Macià, representante de Delta Ràpid Multiserveis y de los alojamientos turísticos Delta Ràpid Rural que operan en Deltebre, l'Eucaliptus, Sant Jaume, Poblenou del Delta y Els Muntells. Para Pardo, "con el tema de la regresión del Delta, de momento todo son promesas y no ha servido de nada lo que se ha hecho. No hay unión ni coherencia a la hora de tomar decisiones y quizás no se escucha lo suficiente a los técnicos. En otros lugares, como en los países nórdicos, se han tomado medidas y han sido efectivas". Hace unos días se volvió a inundar la barra del Trabucador con los aguaceros y Pardo recuerda que "cuando éramos pequeños siempre se inundaba con las subidas de las mareas, pero ahora la franja de arena es tan pobre que a la mínima ya queda totalmente impracticable". Una situación que también se encuentran en algunos de los municipios de las Terres de l'Ebre como, por ejemplo, Sant Jaume d'Enveja, que se ve afectado por la regresión de las playas de Buda, del Migjorn o l'Alfacada.
Por otro lado, el presidente de la Asociación de Empresas de Ecoturismo de las Tierras del Ebro y propietario de la empresa 4 camins Alquiler de Bicicletas y Caravaning Delta, Pasqual Bertomeu, nos explica que “el cambio climático ya está teniendo un impacto directo en el turismo del Delta: las olas de calor, la DANA, el riesgo de incendios y, sobre todo, la regresión del Delta afectan a las actividades de turismo activo. Por lo que debemos reinventarnos en los cambios de ciclos horarios y la creación de zonas naturales de sombreado”. En este sentido, Bertomeu quiere dejar claro que “desde nuestro sector vemos el cambio climático como un reto, pero también como una oportunidad para avanzar hacia un turismo más resiliente, responsable y desestacionalizado. El ecoturismo puede ayudar a poner en valor el territorio y, al mismo tiempo, contribuir a conservarlo. Pero es imprescindible actuar y pasar de palabras, proyectos y consensos a hechos. Si no cuidamos y protegemos el Delta, también ponemos en riesgo el futuro de nuestra actividad turística”.
En cambio, Gabriel Colomé, propietario del Camping Eucaliptus y del restaurante La Mar del Delta de la playa de l’Eucaliptus, de Amposta, y representante de las Tierras del Ebro de la Asociación de Campings de Cataluña, nos explica que “estamos a tocar del umbral de costas, pero en nuestro caso cada vez tenemos más lejos el mar porque la consecuencia de la regresión de la arena de la Illa de Buda hace que nos llegue a nuestra costa y que la playa de l’Eucaliptus sea cada vez más ancha. Pero en cuanto a la importancia de la aportación de arena al Delta, creo que desde que hubo el temporal ya ha pasado suficiente tiempo como para que se hubiera encontrado una solución. Pero aquí somos el país de los estudios, se hacen estudios de todo y, mientras, no son capaces de hacer nada ni tomar decisiones. En cambio, en Holanda lo están haciendo y allí no ha habido ningún problema”.
En cuanto a cómo ha afectado el calor a la fauna autóctona, desde Lo Sirgador, Jordi Domingo, apunta que “vemos que la fauna del río está mucho más escondida y buscan sombras durante estos días de más calor”.
Por su parte, el propietario de Musclàrium, Albert Grasa, nos comenta que “el cambio climático es una realidad y vemos como, progresivamente, van subiendo las temperaturas del agua año tras año y también estamos en una zona con muchos depredadores como el cangrejo azul, la mojarra o las cornetas que se comen las crías y que nos acaban afectando con la producción”.
Pero, esto no es todo, el cambio climático también está teniendo sus efectos en el sector de la restauración y en los alojamientos rurales. Y es que estas olas de calor extremas han acabado comportando que se tengan que garantizar unas condiciones de confort en las habitaciones y en las salas de los restaurantes que requieren una importante inversión en sistemas de refrigeración y aire acondicionado eficientes que, al mismo tiempo, disparan las facturas de la luz de los hoteles y aún contribuyen a perjudicar más la capa de ozono. Muchos turistas también han acabado modificando sus hábitos y las horas de comidas y cenas se ven alteradas según la climatología, concentrándose las reservas de los restaurantes mayoritariamente al atardecer y por la noche o reforzándose al alza los atardeceres con ofertas culturales, servicio de comida y bebidas.
A pesar de que los últimos datos sobre la ocupación hotelera en Cataluña nos vuelven a situar en un nivel de turistas similar al de la temporada pasada, cabe destacar que en la Costa Dorada la ocupación hotelera ha disminuido en un 2,5% respecto al año pasado y que ha habido un cambio de preferencias a la hora de escoger un destino turístico priorizando destinos más frescos o con más sombras. En cuanto al turista catalán, también cabe destacar que un 14% se ha marchado fuera porque considera que en Cataluña los precios son más elevados que en otros destinos.
En Delta Ràpid Rural afirman que “en cuanto a las olas de calor de este verano, hemos tenido también cancelaciones y hemos tenido que adaptar alojamientos en los que no disponíamos de aire acondicionado” y que, además, “el incremento del precio del petróleo, la adecuación de las casas a la eficiencia energética con materiales aislantes o sistemas de climatización... se ha notado mucho. Este año no ha soplado casi ninguna tarde el poniente y antes era agradable por la tarde e incluso por las noches refrescaba, y este año no ha sido así”.
El presidente de la Asociación de Empresas de Ecoturismo en las Tierras del Ebro, Pasqual Bertomeu, considera que “las olas de calor comienzan a tener un impacto directo en el turismo del Delta, no tanto en alojamientos, pero sí directamente en el turismo activo”.
En Gabriel Colomé, del Càmping Eucaliptus, destaca que “en julio hemos notado que el turismo del norte de Europa ha bajado porque allí han aumentado las temperaturas y no tienen la necesidad de desplazarse hasta aquí donde, además, aquí ahora es exagerada. En agosto no lo hemos notado tanto porque acostumbramos a tener turismo de aquí. En la zona de acampada la gente no se lo pasa bien porque no es lo mismo venir con una autocaravana con aire acondicionado o un bungalow, que la tienda de campaña”. Y es que Colomé también ha tenido que adaptar el camping al calor. Según nos explica, “nosotros nos encontramos en una zona húmeda del Delta y estábamos acostumbrados a que, antes, cuando llegaba la noche siempre había brisa. Y este año no ha habido ni una gota de aire y nos ha obligado a tener que instalar también aires acondicionados en los 80 bungalows que tenemos”.
¿Se ha notado el fenómeno del eclipse en el sector turístico?
El pasado 12 de agosto las Terres de l’Ebre se convirtieron en uno de los escenarios perfectos para disfrutar del eclipse solar total. Municipios como Camarles, l’Ametlla de Mar, Amposta, l’Aldea, Gandesa, Alcanar, Santa Bàrbara o Móra la Nova fueron distinguidos y recomendados por el Govern de la Generalitat como enclavamientos estratégicos para disfrutar de su observación. Pero, ¿realmente se ha notado este impacto en el territorio?
En este caso, desde la empresa turística de Lo Sirgador Turisme Fluvial, su gerente, Jordi Domingo, considera que “los días previos y posteriores del eclipse sí que notamos bastante un aumento en las salidas y reservas, a pesar de que Tortosa no fue uno de los municipios principalmente recomendados para su observación. Hay que decir que también hemos tenido mucha más gente la semana después del eclipse que no la misma del eclipse”.
Desde Musclàrium, Albert Grasa, destaca que “el 12 de agosto siempre es un momento de alta actividad, pero sí que vino gente expresamente para disfrutar de la experiencia desde las Terres de l’Ebre. Fuimos muy privilegiados de poder disfrutar de este fenómeno que ya no veremos nunca más y durante aquella semana se vio mucha más gente por aquí en La Ràpita”. Y es que, para Grasa, “todo aquello que haga que venga gente a descubrir el territorio es bueno. Esta zona es de una manera que, una vez la has descubierto, la gente acostumbra a volver porque somos un lugar auténtico y la autenticidad es un valor muy grande. La gente te valora la experiencia recibida, pero también destacan muy positivamente nuestra manera de ser en las Terres de l’Ebre”.
Por su parte, Fernando Pardo, de Delta Ràpid Rural, ha explicado que “la semana del eclipse la ocupación fue del 100% y tuvimos reservas y demandas desde el año pasado para venir. Esto comportó también que hubiera un incremento de precios y, realmente, hay negocios que hicieron el agosto, nunca mejor dicho, y en algunos casos quizás fueron poco éticos. Se vio mucha gente, pero en ningún momento hubo ningún colapso, se gestionó muy bien”.
Una opinión que es bastante compartida desde el Camping Eucaliptus donde su propietario, Gabriel Colomé, comenta que “aquel que el 12 de agosto no tuviera la ocupación al 100% está teniendo un problema muy grave. Prácticamente es imposible afirmar que ha sido gracias al eclipse que hemos tenido plena ocupación. Es evidente que no podemos programar la fecha de un eclipse, pero sí que es cierto que si nos hubiera venido el mes de junio habría sido mucho mejor para todos y la valoración sería más exacta. Lo que pienso es que se vio mucha gente en la zona y que algunos negocios subieron precios, pero a mí no me parece que sea lo correcto cuando tienes clientes de siempre”.
También lo destaca Pasqual Bertomeu, de Caravàning Delta, que valora “muy positivamente el impacto del eclipse, ya que ha sido mucha la afectación en el número de visitantes y nos ha servido para seguir consolidando el destino turístico del Delta del Ebro”.
¿Las alertas de Protección Civil repercuten en el turismo?
Desde que comenzaron a haber fenómenos naturales extremos como el incendio de sexta generación de Paüls o las inundaciones del Gloria o la DANA, que la población de las Terres de l’Ebre ha acabado interiorizando en su vocabulario las palabras: ESALERT, PROCICAT, INUNCAT, VENTCAT... y todo lo que suene como una alarma estridente en el teléfono móvil y te obligue a estar en alerta o a confinarte temporalmente en casa. Hay que decir que las alertas se incrementaron después de la catástrofe del País Valenciano por aquello de que más vale siempre prevenir que curar. Ahora bien, hay diversas fuentes que también cuestionan si toda prevención no es poca ante cualquier fenómeno extremo incontrolable o si tanta precaución no acabará comportando justo el efecto contrario, el de la incredulidad, cuando el ciudadano se confíe ante avisos y alarmas que han resultado ser innecesarios.
Con todo, la sensación de miedo y pánico no deja de estar presente, como en los días de elevado riesgo de incendios, de riesgo de tormentas eléctricas o de fuertes aguaceros que de una manera u otra también han acabado perjudicando algunos negocios turísticos.
El gerente de Lo Sirgador, Jordi Domingo, nos explica que “la gente está cansada con todo el tema de las alertas meteorológicas de la lluvia y las tormentas eléctricas porque nos cancelan viajes y después no acaba pasando nada. También considero que algunos medios son muy alarmistas y eso nos perjudica negativamente porque se acaba paralizando la actividad en todas partes, aunque sean alertas genéricas para toda Cataluña”.
En su caso, Gabriel Colomé, propietario del Camping Eucaliptus, ve como una amenaza las tormentas fuertes y virulentas porque “antes pasaban cada 4 o 5 años y ahora es continuamente. Las Danas de octubre no nos afectaron porque ya estábamos cerrados y con la de Amposta conseguimos que no nos perjudicara mucho porque también tenemos un sistema de evacuación de agua con bombas muy bien preparado”. Colomé reconoce que “con las alarmas hemos pasado de no decir nada a decirlo continuamente. La administración quiere curarse en salud, pero nosotros siempre estamos sufriendo porque no sabemos si será real o no. En cuanto a lo que ha pasado estos días en Roda de Berà, cada uno debería tener redactado un Plan de Evacuación y saber cuáles son las problemáticas que tiene en su camping. Aquí en el Ebro, los más problemáticos son los de la zona de los Alfacs, que están al lado del barranco”.
En su caso, Albert Grasa, de Musclàrium, nos explica que “la temporada ha sido similar a la del año pasado, aunque nosotros siempre estamos expuestos a la meteorología como los aguaceros o los episodios de viento. La Dana que hubo en La Ràpita en octubre del año pasado, por suerte, no nos afectó mucho porque ya estábamos a finales de la temporada”. Desde Delta Ràpid Rural, Fernando Pardo comenta que “nos han afectado mucho las Danas porque los meses de septiembre y octubre hemos tenido que hacer muchos cambios de fechas y cancelaciones a raíz de las lluvias, el viento y las alertas”.
La vuelta a la escuela y la alteración del calendario escolar
Hasta hace poco, el curso escolar se iniciaba después de la Diada y las familias con niños todavía aprovechaban las primeras semanas de septiembre para hacer salidas o alargar los días de vacaciones. Desde algunos campings y alojamientos rurales nos comentan que han notado estos efectos en la modificación del calendario escolar que, al adelantarse las fechas del regreso a la escuela, también se han adelantado los días en que se van a comprar los libros, el material escolar... de manera que no solo ya no tienen reservas de familias en las primeras semanas de septiembre, sino que también se resiente la última semana del mes de agosto.
Este es el caso de los alojamientos de Delta Ràpid Rural que destacan que “hemos perdido cerca de tres semanas por culpa del adelanto de la vuelta a la escuela. Antes la gente aprovechaba la última semana de agosto y las primeras de septiembre hasta la Diada y, ahora, ya podríamos decir que antes de finales de agosto ya vienen pocas familias y empezamos a ver gente de fuera, gente mayor o grupos de amigos jóvenes”.
Desde Musclàrium, Albert Grasa, también dice que “antes empezaban las clases después de la Diada y el hecho de haberlo adelantado se ha notado mucho en estas dos semanas de septiembre porque el turismo familiar ya no viene y nos ha bajado la cantidad de visitas”.
Por su parte, el representante de las Terres de l’Ebre en la Associació de Càmpings de Catalunya, Gabriel Colomé, opina que “cambiar el calendario escolar ha sido la pifia más grande que ha cometido la administración en Cataluña porque antes habíamos conseguido que la bajada del mes de julio se recuperara en septiembre hasta la Diada, cuando teníamos un 70% u 80% de ocupación. Ahora solo nos queda gente mayor del norte de Europa o jóvenes”.
La apuesta por la desestacionalización turística:
Para evitar algunas de las consecuencias que hemos comentado en el actual modelo turístico, diversas empresas de la zona prefieren apostar por la desestacionalización del turismo a lo largo de todo el año. Este es el caso de las rutas cicloturistas, potenciar deportes como el kite-surf o el kayak, hacer rutas verdes y azules vinculadas a la observación de animales acuáticos o de aves del Delta, organizar jornadas gastronómicas de productos D.O. de las Terres de l’Ebre, ofertas culturales y festivales diversos que también atraen público a la zona, acoger jornadas o eventos de divulgación científica como en el caso del eclipse y el astroturismo o, incluso, organizar experiencias o visitas guiadas que den a conocer las tradiciones y las costumbres de la gente del Delta como lo es el proceso del cultivo del arroz con las fiestas de la plantada y de la siega, las visitas a los centros de interpretación, a las salinas de la Trinidad o descubrir antiguos métodos de pesca.
Desde Delta Ràpid Rural, Fernando Pardo, opina que “el turismo de vacaciones es muy limitado y es una lástima porque el Delta te permite disfrutar de la naturaleza en diversos momentos y todos ellos son muy diferentes los unos de los otros. Nosotros trabajamos mucho el turismo deportivo, las salidas escolares y turismo fuera de temporada. También tenemos propuestas de observación de pájaros tanto en otoño como en primavera o grupos de pesca. En el Delta intentamos fomentar mucho todas las actividades como las visitas a los mejilloneros, dar a conocer la fauna y la flora del Delta, los centros de interpretación del arroz...”, para acabar pidiendo a los ayuntamientos que “unan todos los esfuerzos en este sentido y se impliquen más porque lo tienen todo un poco abandonado y estamos a años luz de lo que correspondería en la época actual”.
El propietario de Musclàrium, Albert Grasa, cree que “estamos en un destino con un clima mediterráneo que nos ayuda a poder alargar la temporada y poder hacer otros tipos de turismo desestacionalizado todo el año. No obstante, hay mucha gente que asocia el invierno con la montaña y el verano con la playa y se debería cambiar un poco esta concepción. Aquí tenemos mucha oferta gastronómica como la sal, el arroz, la miel, el vino, el aceite, el pescado... y se puede disfrutar durante todo el año. También es cierto que actividades como las nuestras del turismo acuícola no existían hace 20 años y eso también juega a favor nuestro a la hora de hacer entender en todo el mundo que aquí tenemos unos mejillones y unas ostras de calidad”. En este sentido, también ha puntualizado que el turista foráneo “valora mucho que formemos parte de una reserva natural, que tengamos el sello de la Reserva de la Biosfera... y entonces tiene todo el sentido del mundo que podamos preservar el entorno entre todos y hacer pedagogía para apostar por el progreso, la autosuficiencia energética y el turismo sostenible” y, por tanto, reconoce que “en un mundo tan globalizado hay que priorizar que la gente pueda hacer experiencias para ir a ver el origen de las cosas porque es entonces cuando le da su valor y sabe que si es más caro es por un motivo. Esto lo tenemos que poner en valor todos, desde el que hace quesos, vinos... hasta nosotros con los mejillones”.
El presidente de la Associació d’Empreses d’Ecoturisme de les Terres de l’Ebre, Pasqual Bertomeu, opina que “el Delta tiene mucho más potencial que el sol y playa. Tenemos que apostar por un turismo más diverso, poniendo en valor la naturaleza, la cultura, la gastronomía, el deporte y las actividades vinculadas al territorio. Esto nos permite, además, desestacionalizar el turismo, repartir mejor los visitantes y generar actividad durante todo el año, siempre desde el respeto y la conservación del Delta”.
Por su parte, Gabriel Colomé, responsable del Camping Eucaliptus, cree que “es muy sencillo hablar de desestacionalización turística, pero para los establecimientos grandes no nos es fácil tener abierto cuando no hay suficientes clientes. Nosotros sabemos que de marzo a octubre se puede trabajar, pero el resto de meses es imposible, al menos, para un camping. Es muy diferente cuando hablamos de una casa rural o de alojamientos individuales”. Colomé, en cambio, ha agradecido el trabajo que se está haciendo desde el COPATE con el control de las plagas de mosquitos que “es un mal endémico del Delta, pero este año ha estado prácticamente desaparecido y muchos clientes del camping también lo han agradecido”. En cuanto a la tarea de los Consejos Comarcales y de los ayuntamientos, igual que comentaban desde Delta Ràpid Rural, Colomé cree que “es complicado que hagan una publicidad conjunta de todos, pero, por ejemplo, cuando van a ferias como Fitur a nosotros no nos piden la opinión ni nos avisan y eso nos sorprende bastante porque nos acabamos enterando por la prensa”.
Posibles soluciones para hacer frente al cambio climático:
Con todo, sin embargo, es evidente que hay que tomar una serie de medidas que ayuden a minimizar los efectos del cambio climático y mejorar la gestión ambiental. En este sentido, tanto el Gobierno de la Generalitat como los Ayuntamientos están priorizando algunas medidas como:
- La aportación de sedimentos y la protección del litoral: La estrategia pública se centra en recuperar los sedimentos de los embalses para frenar la subsidencia y la regresión del Delta, protegiendo los espacios donde se basan los negocios turísticos de playa. También con el posible movimiento de arena con draga para recuperar la línea de la costa.
- Eficiencia hídrica y energética: Implementación de sistemas de reutilización de agua en los hoteles, digitalización del consumo y transición hacia la energía solar fotovoltaica para compensar el gasto de la climatización. En este sentido, también se están impulsando iniciativas como el Fondo de Transición Nuclear o el despliegue del PLATER, que no ha estado exento de polémica, pero que debería ser uno de los primeros pasos en este camino de la Transición Ecológica.
- La creación de refugios climáticos y puntos de sombra: Los ayuntamientos están habilitando cada vez más espacios como refugios climáticos para la población que no disponga de aire acondicionado en sus hogares o personas mayores que puedan encontrarse con esta necesidad. Al mismo tiempo, también se están instalando toldos y lonas en las calles de los ejes comerciales, plazas o áreas de juegos infantiles para proporcionar espacios de sombra. En el caso de Tortosa, por ejemplo, está previsto que se instalen a lo largo de la C/ St. Blai como una de las acciones que se enmarcan dentro del Plan de Barrios y Villas de la Generalitat de Catalunya.
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