Uno de los dos acusados por la muerte de un hombre en Tortosa, en abril de 2024, ha asegurado este viernes ante la Audiencia de Tarragona que actuó para defenderse después de que la víctima lo amenazara con un cuchillo y le exigiera un préstamo de 20.000 euros. Según su versión, después de dejarlo inconsciente con una barra de hierro, arrojó el cuerpo al río Ebro pensando que ya estaba muerto.
El acusado, que solo ha respondido a las preguntas de su abogado, ha afirmado que "no tenía intención de quitarle la vida" a un hombre que, según ha dicho, acababa de conocer durante una fiesta celebrada la noche de los hechos.
En su declaración, ha explicado que la víctima se mostró "una persona agresiva desde que entró en la casa y se juntó con ellos" y que, después de una primera discusión relacionada con el tabaco, le reclamó 20.000 euros prometiéndole que le devolvería el doble en un mes porque acababa de salir de la cárcel.
"No le podía prestar dinero porque lo acababa de conocer", ha relatado. Según su versión, la negativa desencadenó una agresión en la que cayó al suelo y recibió patadas. Cuando pudo levantarse, golpeó a la víctima con una barra de hierro, dejándola inconsciente.
El acusado ha reconocido que posteriormente envolvió el cuerpo con cinta adhesiva y lo trasladó en coche hasta el río Ebro, donde lo arrojó con una piedra atada al cuerpo. Ha justificado su actuación asegurando que "tenía mucho miedo" y que "cuando vio que parecía muerto, no sabía qué hacer y tenía pánico".
También ha negado que la víctima mostrara signos de vida durante el trayecto hasta el río. No obstante, las forenses han concluido que la muerte se produjo por una insuficiencia respiratoria aguda causada por asfixia mecánica por sumersión.
El hombre también ha explicado que después de los hechos huyó a la República Checa con la intención de ir a combatir en la guerra de Ucrania, pero finalmente decidió entregarse porque "no podía vivir escondido".
El segundo acusado niega cualquier implicación
Por su parte, el segundo acusado, cuñado del presunto autor material, ha negado tener conocimiento alguno de los hechos. Ha asegurado que aquella noche se fue a dormir antes de que se produjera la agresión y que al día siguiente se levantó para ir a trabajar sin saber dónde estaban ni la víctima ni el otro acusado.
También ha afirmado que "era la primera vez que había visto a aquellas personas" y que "no los conocía", a pesar de reconocer que durante la fiesta hubo una primera discusión con la víctima por el tabaco.
La Fiscalía mantiene la acusación de asesinato
En la recta final del juicio, la Fiscalía ha mantenido su acusación contra los dos procesados por un delito de asesinato con alevosía. Considera al primer acusado "autor material" de los hechos y atribuye al segundo el papel de "cooperador".
El ministerio público ha puesto en duda la versión de los acusados y sostiene que "una sola persona no podía hacer este traslado" del cuerpo hasta el río, una tesis que coincide con las declaraciones de los Mossos d'Esquadra durante el juicio.
Fiscalía y la acusación particular también cuestionan que el segundo acusado no oyera nada de la agresión, teniendo en cuenta las dimensiones de la caseta de madera donde se encontraban, así como la versión del primer acusado sobre los golpes que recibió la víctima, que no encajaría con la decena de lesiones detectadas durante la autopsia.
Antes de finalizar la sesión, uno de los acusados se ha dirigido al tribunal visiblemente afectado. "Prefiero estar muerto ahora", ha afirmado. También ha expresado su arrepentimiento asegurando: "Siento mucho lo que pasó, estoy muy arrepentido".
Está previsto que este lunes el magistrado entregue el objeto del veredicto al jurado popular.