El Ayuntamiento de Solsona ha activado la hoja de ruta para invertir 12,5 millones de euros en el casco antiguo y su entorno inmediato entre este año y 2030, después de que el Pleno municipal aprobara por unanimidad la aceptación de la subvención de 8,6 millones de euros correspondiente a la primera convocatoria del Plan de barrios y villas de la Generalitat de Catalunya.
La alcaldesa, Judit Gisbert, expresó la satisfacción del gobierno municipal (ERC y ApS-CUP) porque Solsona sea una de las veinte poblaciones seleccionadas. Según destacó, esta inyección económica “representará un antes y un después para la ciudad”.
El programa se articula en tres grandes ejes —transformaciones físicas, transición ecológica y acciones sociocomunitarias— e incluye una treintena de actuaciones. En el ámbito de las transformaciones físicas, se prevé la construcción de una pasarela paralela al puente de entrada a la ciudad, la mejora de la plaza Mayor, la rehabilitación de Cal Manel y Cal Metge Solé, así como diversas líneas de ayuda a la rehabilitación de vivienda, dotadas con 4,5 millones de euros.
En cuanto a la transición ecológica, el plan contempla la creación de una comunidad energética, la mejora del entorno del río Negre y de la plaza de les Moreres, el arreglo del pasaje Guitart y el entorno del teatro, y actuaciones en la parte baja del Camp del Serra, entre otras. Finalmente, en el eje sociocomunitario, se impulsarán acciones culturales y sociales, un programa de apoyo a la empresa y al relevo generacional de los negocios, así como la movilización de locales vacíos para el comercio local
“Una grandísima oportunidad”
Durante la sesión extraordinaria, Gisbert quiso agradecer el trabajo de Celobert Cooperativa, encargada de la redacción del proyecto, que “encajó muy bien el talante de Solsona”, y el compromiso del personal municipal, que “está ilusionado porque cree que es una grandísima oportunidad para la mejora de la ciudad”.
A pesar del voto favorable, la oposición expresó algunas reservas. Núria Bonet, portavoz de Junts per Solsona, señaló que sus prioridades “habrían sido otras”, como la urbanización del Camp del Serra, y lamentó que “el Ayuntamiento no haya liderado la iniciativa de encabezar la parte de vivienda social y se deje en manos de los propietarios”, a pesar de que estos recibirán hasta el 70% de financiación para rehabilitar los pisos. Los juntaires también cuestionaron el proceso participativo y reclamaron que “a partir de ahora sea más completo y transparente y se haga extensivo a todo el Pleno”.
En la misma línea, Treballem per Solsona denunció una “falta de participación ciudadana”, según su portavoz, Marc Barbens, y calificó la propuesta de “inconexa” y de “cajón de sastre”, lo que atribuyó tanto a la falta de una idea clara como a las bases de la convocatoria. El grupo también advirtió que la fragmentación del programa en muchas acciones pequeñas “complicará enormemente la ejecución del plan en tiempo y forma”, a pesar de reconocer que “es un reto muy importante que se debe asumir”.
Por su parte, la alcaldesa defendió que plantear 28 actuaciones permite “repartir el pastel entre muchos agentes”. Barbens apeló también a la “generosidad” política, ya que el despliegue del plan puede afectar hasta a tres gobiernos municipales diferentes.
En respuesta a las críticas, la portavoz de ApS-CUP, Pilar Viladrich, recordó que “el proyecto ya tiene definido un modelo de gobernanza que incluye la participación de todos los concejales de la corporación”. Además, subrayó que las actuaciones son fruto del consenso de todas las áreas municipales, basado en las necesidades detectadas por los técnicos, y defendió el proceso participativo y las aportaciones de profesionales del sector.
Según adelantó la alcaldesa, en los próximos meses se iniciarán las tareas de planificación del despliegue del plan, que incluirán la redacción de los proyectos y la puesta en marcha de la oficina técnica encargada de gestionarlo.
