La campaña arqueológica en el poblado ibérico de l'Esquerda de Roda de Ter (Osona) ha dado más pistas de lo que ya se intuyó el año pasado, los restos de un planeamiento urbanístico diferente al que se conocía hasta ahora, que era más moderno. Las nuevas estructuras no están aún datadas pero refuerzan la idea de un urbanismo "más mediterráneo" marcado, entre otros elementos, por la repetición de pavimentos de cantos rodados. Por otro lado, han aparecido restos de lo que podrían ser unos espacios de interior junto a la muralla que habrá que seguir excavando para conocer más detalles. Los trabajos se han alargado durante dos semanas y este sábado ya será el último día. Y en el poblado medieval, los arqueólogos han completado los espacios de una bodega de grandes dimensiones.
Tener dos fases urbanísticas es un elemento muy importante, explica a la ACN Montserrat Rocafiguera, codirectora del área ibérica de l'Esquerda, junto con Anna Morales y Jordi Maria Gibert. "La más antigua la tenemos que acabar de datar, pero vemos claramente que se mete por debajo de la nueva, es decir, que hay un cambio en la pauta". Y esto requiere una "estructura social y política importante" y la decisión de alguien que mandó destruir o anular las murallas para hacer una entrada con influencia "más mediterránea".
Según precisa, "podría ser por influencia de Ullastret y Empúries, hay que recordar que el río Ter -muy cerca de l'Esquerda- desembocaba en Empúries en la época antigua". Este "embellecimiento" de cantos rodados podría situarse entre los siglos IV y III a.C, pero falta seguir excavando para poderlo acotar mejor en un futuro. "Hay que ser muy prudentes porque tenemos unos silos que nos lo van cortando", añade.
También han aparecido unas losas grandes, alineadas, que podrían dar pistas de algún espacio de interior que habrá que ampliar en nuevas campañas. La también codirectora Anna Morales explica que "todo parece que está relacionado con la torre defensiva que tenemos justo delante".
Una ocupación "muy larga" que dificulta la datación
La zona excavada este año está junto a la muralla ibérica. "Forman parte de un segundo nivel pero tenemos una ocupación muy larga, desde la edad de bronce hasta los inicios de la romanización y esto son muchos siglos", admite el codirector Jordi Maria Gibert. "Ahora estamos delimitando las estructuras para conocer mejor la zona de fortificación y estos ámbitos asociados", añade. Aparte de cerámica común, esta semana han recuperado una fíbula de bronce que se utilizaba para atar una pieza de ropa.
Los dos sectores que se han excavado, el 2 y el 9, están justo detrás de la muralla y aún hay muchas incógnitas sobre sus usos.
Una bodega de grandes dimensiones en la parte medieval
La campaña en el poblado medieval de l'Esquerda se ha alargado un mes -15 días en julio y 15 días más en agosto- y se ha concentrado en el sector de la bodega, que faltaba acabar de delimitar. Los trabajos han permitido recuperar los muros de una estancia nueva, que no tendría vinculación con la bodega. Se cree que ya estaba abandonada en el momento en que la bodega se destruyó por un incendio, según detalla la codirectora del área de medieval del yacimiento y profesora de la UB, Esther Travé. "Era como una habitación adicional", detalla.
"La bodega es un hallazgo significativo, por ser el primero que encontramos aquí y porque es un conjunto muy completo, con dos habitaciones, una tienda y una trastienda", señala. Los restos de las diferentes estructuras se situarían entre los siglos X y XI. El poblado medieval se destruyó a principios del XIII. Finalizado este sector, el año que viene podrían dedicarse a excavar en una parte pequeña de la necrópolis.