Cierran al público el arroyo de Merlès por el riesgo extremo de incendio: "Todo esto ahora es un polvorín"

Los cuatro municipios colindantes mantienen clausurados los espacios de estacionamiento ante el alto riesgo de incendio y la presencia abundante de vegetación seca acumulada

01 de agosto de 2026 a las 18:27h

Durante los meses de verano, más de 900 vehículos acceden semanalmente a la riera de Merlès, una cifra que aumenta notablemente con la llegada del mes de agosto. Sin embargo, este año las altas temperaturas y el riesgo extremo de incendio han obligado a los cuatro municipios cercanos a mantener cerrados todos los aparcamientos, una medida que complementa la prohibición del baño vigente desde el inicio de la pandemia.

Impacto de las riadas y acumulación de vegetación

Las riadas registradas el pasado 4 de junio dejaron un gran rastro en esta zona fluvial. La fuerza torrencial destruyó más de una veintena de puentes y pasarelas, arrancó cientos de árboles y transportó troncos y otros restos vegetales que aún se acumulan en diversos puntos del lecho del río. Ante esta situación, el Ayuntamiento de Santa Maria de Merlès declaró la emergencia para poder acelerar la reconstrucción de los elementos más afectados. Paralelamente, la Agència Catalana de l’Aigua (ACA) se hizo cargo de los trabajos para retirar los árboles que obstaculizaban el curso natural del río.

A pesar de las primeras intervenciones, los consistorios aseguran que todavía queda mucha vegetación pendiente de eliminar. En palabras de la alcaldesa Sara Costa: "Todo esto ahora es un polvorín. Nos da muchísimo miedo". La preocupación crece ante las altas temperaturas que han secado esta masa vegetal residual después de semanas sin precipitaciones.

Aparcamientos cerrados como medida preventiva

La actuación principal contra este riesgo ha sido el cierre total de los aparcamientos en los accesos principales a la riera. Núria Valls, coordinadora territorial del Servei d'Informadors Ambientals de la Catalunya Central, destaca que: "Si aquí se declara un incendio, evacuar a las personas sería muy difícil", ya que el tramo afectado cuenta con una carretera estrecha, zonas sin cobertura móvil y visitantes dispersos en un recorrido aproximado de veinte kilómetros.

Este verano, catorce informadores ambientales controlan estos puntos clave para garantizar el cumplimiento de las restricciones. A pesar de ello, algunos conductores intentan estacionar en zonas no autorizadas o llevar mesas y neveras para hacer picnic; incluso se han registrado denuncias por encender fuego durante jornadas con activación del Pla Alfa 3.

Llamada a acelerar las tareas limpiadoras

Ante esta situación crítica, los ayuntamientos solicitan a la ACA intensificar rápidamente la retirada de los residuos vegetales acumulados a lo largo del río. A pesar de haber actuado ya en ocho puntos prioritarios, consideran insuficientes estas intervenciones teniendo en cuenta el nivel altísimo de riesgo actual.

Sara Costa remarca: "Nos hubiera gustado que se hubieran hecho muchos más trabajos antes porque ahora la situación es aún más crítica" y expresa confianza en que se reanuden estas actuaciones tan pronto como sea posible.

Reparaciones patrimoniales en marcha

Aparte de los trabajos medioambientales, los municipios continúan con las obras para restaurar infraestructuras dañadas por las riadas. Destaca especialmente la rehabilitación del puente medieval de Sant Martí —un elemento emblemático del patrimonio local— gravemente afectado por el paso violento de las riadas.

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Ismael Lobo García
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