El impacto del calor extremo provoca grandes pérdidas en la producción de mejillón en el Delta del Ebro

La mortalidad avanzada y la reducción de cosecha marcan una campaña marcada por el cambio climático y el incremento de los costes

01 de agosto de 2026 a las 16:58h

El calor extremo ha vuelto a provocar importantes pérdidas en el sector del mejillón. La mortalidad se avanzó en junio y el portavoz de la Federación de Productores de Moluscos del Delta del Ebro (FEPROMODEL), Gerardo Bonet, cuantifica que se habrán perdido más de 500.000 kilos de producto. De media las pérdidas se elevan al 20%, pero hay productores que han sufrido pérdidas de hasta el 80% de la cosecha. El cambio climático hace años que impacta en el sector que, a pesar de avanzar y acortar la campaña, ha pasado de producir más de 4 millones de kilos de mejillón a recoger 2,5 millones. Además, son ya tres de cuatro campañas en las que la cría se les muere en un mar recalentado y la tienen que comprar a otros países, con el sobrecoste de producción que esto supone.

Una campaña dos meses más corta, un tercio de producción menos y la mortalidad de la cría. Este es el impacto del cambio climático en la producción de mejillón en el delta del Ebro. La recolección de este año ha terminado en la bahía de los Alfaques y está en sus postrimerías en la del Fangar, pero el calor extremo, con cuatro periodos seguidos de temperaturas extremas "que han llegado más pronto que nunca", ha vuelto a dejar importantes pérdidas, con una mortalidad del bivalvo que ya se empezó a notar al final del mes de junio.

El portavoz de FEPROMODEL alerta que el sector vive "totalmente condicionado" a la emergencia climática. Esta campaña se han muerto unos 500.000 kilos de molusco y hay productores con pérdidas de hasta el 80% de la producción en las bateas.

En este nuevo contexto climático, los productores de mejillón hacen todo lo que está en sus manos para adaptarse. Hace tiempo que la campaña se avanza, este año en abril, y acaba dos meses antes de lo que era habitual. "En 2009 terminamos de cosechar el 24 de septiembre. Este año, el 8 de julio. Estamos haciendo todo lo posible por nuestra parte", ha defendido Gerardo Bonet.

También reducen la cantidad de mejillón que se siembra y los acuicultores deltaicos han perdido un tercio de la capacidad productiva. "De los 4 millones de kilos que se habían llegado a producir, muchas campañas no se llega a los 3 millones y este año, con mucha suerte, serán 2,5 millones", ha apuntado.

Desde FEPROMODEL, recuerdan que el mejillón no sobrevive en aguas a más de 28 grados, sobre todo si esta temperatura excesiva se mantiene durante muchos días, una situación que este año se ha alargado todo el mes de julio y parte de junio.

Pendientes de la cría

Ahora queda otro mes para ver si la cría sobrevivirá. La captación ha sido muy buena y los productores la han trasladado y mantenido en la bahía del Fangar, "donde históricamente ha resistido mejor el verano", pero admiten que las actuales condiciones hacen prever un escenario "muy complicado". La cría solo resiste bien cuando el agua se mantiene por debajo de los 28 grados y hay entradas de viento del norte que refrescan el agua. Ahora bien, después de episodios "de calor persistente", las posibilidades de que la cría aguante son "muy reducidas" y el sector espera con incertidumbre la evolución de las temperaturas durante las próximas semanas. Bonet lamenta que el calor no ha dado tregua e incluso las temperaturas nocturnas se han mantenido muy altas, a menudo por encima de los 25 grados.

Su supervivencia se ha convertido casi en una lotería. Si antes se les moría la cría una de cada cuatro campañas, ahora esto pasa tres de cada cuatro. Esto les obliga a comprar en Italia y Grecia un millón y medio de kilos de cría, para garantizar la producción de unos tres millones de mejillones al año siguiente. Esto supone un incremento de costes muy importante y también un encarecimiento del precio final del producto para el consumidor.

La cría de esta campaña se pagó a 1,25 euros el kilo. Hace solo cuatro años les costaba la mitad, unos 0,67 céntimos de euro el kilo, pero en 2024 pagaron el triple, a 1,80 euros. Se ha llegado a pagar a 3 euros por kilo, cuando en algunas zonas productoras, el calor también ha matado las crías de mejillones.

En el Delta se están haciendo pruebas en mar abierto, pero todavía son ensayos muy preliminares. Bonet señala que trasladar la cantidad de cría que se necesita fuera de las bahías exigiría polígonos marinos muy extensos y una logística compleja. Por eso consideran que estas pruebas todavía están lejos de convertirse en una solución real a corto plazo.

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