Desastre ecológico en Osona: casi la mitad de fuentes contaminadas por nitratos

A pesar del fin de la sequía, la concentración de nitratos en el agua es mayor que el 2021

ACN
17 de marzo de 2026 a las 17:47h

El 44% de las fuentes analizadas en Osona y el Lluçanès superan el límite de 50 mg/l de nitratos fijado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y, por lo tanto, no son aptas para el consumo humano.

Así lo indican los resultados del muestreo anual que realiza el Grupo de Defensa del Ter (GDT) en más de 170 fuentes de 54 municipios. Según el GDT, el porcentaje de fuentes contaminadas ha aumentado respecto del año pasado, cuando era del 40%.

De las 172 fuentes muestreadas este 2026, solo nueve no han manado, una cifra que representa el 5% del total y que contrasta con los años de sequía, cuando casi la mitad habían dejado de manar. Sin embargo, el GDT alerta que la calidad del agua no mejora por culpa de la alta concentración de los nitratos.

Según los análisis, la media de nitratos en las fuentes contaminadas ha pasado de 131,9 mg/l el año 2021 a 144,6 mg/l este 2026, un incremento que, según la entidad, evidencia que los acuíferos continúan degradándose.

Las fuentes con concentraciones más elevadas se encuentran principalmente en la Plana de Vic y en el Voltreganès. La más contaminada es la fuente de la Gana, en Calldetenes, con 508,7 mg/l de nitratos, más de diez veces por encima del límite de potabilidad. La siguen la fuente de Gallisans, en Santa Cecília de Voltregà, con 487,8 mg/l, y la fuente de Santa Cecília, en el mismo municipio, con 410,7 mg/l.

SIN SEQUÍA, PERO CON MÁS CONTAMINANTES

La miembro del Grupo de Defensa del Ter Dolors Catalán explica que este año había expectativas de ver si las lluvias abundantes podían reducir la contaminación. "Pensábamos que quizás el agua habría diluido los nitratos de los acuíferos, pero lo que ha pasado es justo lo contrario: la lluvia ha arrastrado los nitratos que estaban atrapados en los campos y los ha llevado hacia los acuíferos", señala.

Catalán recuerda que las fuentes son un indicador del estado de las reservas subterráneas y lamenta que la contaminación persista: "El 44% de fuentes contaminadas es la misma proporción que en 2021, pero ahora la concentración de nitratos es más alta".

Según la entidad, la principal causa de esta contaminación es el exceso de purines generados por la ganadería intensiva porcina. "El purín se nos ha vendido como un abono, pero tal como lo estamos utilizando es un contaminante", afirma Catalán. En su opinión, los purines se acumulan en los campos en cantidades superiores a las que pueden absorber los cultivos y, cuando llueve, acaban infiltrándose en los acuíferos.

El GDT también alerta de que la presión de la industria porcina sobre los recursos hídricos es muy elevada, y denuncia que el modelo actual no asume los costes ambientales que genera: "Cuando los acuíferos se contaminan, los municipios tienen que traer agua del Ter y potabilizarla, y eso lo pagamos entre todos".

CAMBIO DE MODELO PRODUCTIVO

En este sentido, el miembro del GDT Jesús Soler critica que la ganadería porcina intensiva funcione como una industria sin las mismas exigencias ambientales que otros sectores. "Se ha pasado de una ganadería ligada a la tierra, que cerraba el ciclo de los nutrientes, a una industria que engorda miles de cerdos y genera una cantidad de residuos que el territorio no puede absorber", afirma. Según Soler, esta situación provoca un exceso de nitratos en los campos que acaba contaminando los acuíferos.

Ante este escenario, la entidad reclama reducir la cabaña porcina en las zonas más vulnerables e impulsar un cambio de modelo productivo. "Hay demasiados cerdos para el territorio y para el agua que tenemos", sostiene Catalán, que considera que las soluciones tecnológicas aplicadas hasta ahora no han resuelto el problema.